
Publicado en septiembre 9, 2025, última actualización en julio 27, 2026.
El Sermón del Monte es el discurso más extenso y conocido de Jesús, recogido en tres capítulos del Evangelio de Mateo (Mateo 5-7). En él, Jesús reúne enseñanzas sobre la felicidad verdadera, la oración, el dinero, el perdón y el modo de vida que caracteriza al reino de Dios.
Muchas frases que hoy forman parte del lenguaje común —«la sal de la tierra», «poner la otra mejilla», «no juzguéis»— nacen aquí.
Quizás hayas oído hablar del Sermón del Monte por las Bienaventuranzas, o por el Padrenuestro, sin tener del todo claro qué es en conjunto ni dónde empieza y termina.
Este artículo explica qué es el Sermón del Monte, dónde y a quién lo predicó Jesús, qué contiene capítulo por capítulo y cómo lo han entendido y aplicado los cristianos a lo largo de la historia. El objetivo es un retrato claro y honesto de un texto que sigue siendo, veinte siglos después, uno de los más leídos y comentados del mundo.
Retrato Rápido
El Sermón del Monte es un discurso de Jesús registrado en Mateo, capítulos 5 al 7, pronunciado ante una multitud en una ladera cerca del mar de Galilea.
Recoge algunas de sus enseñanzas centrales —las Bienaventuranzas, la sal y la luz, su relación con la Ley, el Padrenuestro, la confianza en Dios frente a la ansiedad y la regla de oro— y describe cómo es la vida bajo el gobierno de Dios.
A menudo se le llama «la constitución del reino de los cielos», porque presenta el carácter y las prioridades de quienes pertenecen a ese reino.
⚖️ Algunos puntos debatidos: El texto y su contenido son firmes y bien conocidos. Lo que las fuentes discuten son detalles: la ubicación exacta del monte, si fue un solo sermón o una recopilación de enseñanzas, y sobre todo cómo debe aplicarse hoy.
Puntos Clave
Estas son las ideas centrales que ayudan a situar el conjunto del Sermón antes de entrar en el detalle.
- Ocupa tres capítulos de Mateo. El Sermón del Monte abarca Mateo 5, 6 y 7 y es el primero de los cinco grandes discursos que estructuran ese Evangelio.
- Empieza con las Bienaventuranzas. Las ocho bendiciones de Mateo 5:3-12 abren el discurso y dan el tono a todo lo demás.
- Redefine la piedad y la Ley. Jesús afirma que no vino a abolir la Ley sino a cumplirla, y lleva sus mandamientos del acto externo a la intención del corazón.
- Contiene el Padrenuestro. La oración modelo que Jesús enseñó (Mateo 6:9-13) está en el centro mismo del Sermón.
- Habla del dinero, la ansiedad y el juicio. Aborda la relación con las posesiones, la preocupación por el futuro y la manera de tratar a los demás con una franqueza que sigue incomodando.
- Cierra con una decisión. Termina con la imagen de dos casas, una sobre la roca y otra sobre la arena (Mateo 7:24-27), que plantea al oyente si pondrá en práctica lo que ha escuchado.
¿Dónde está el Sermón del Monte en la Biblia?
El Sermón del Monte se encuentra en el Evangelio de Mateo, capítulos 5 a 7, como un discurso continuo que Jesús pronuncia al comienzo de su ministerio en Galilea. Mateo lo presenta como el primero de cinco grandes bloques de enseñanza que organizan su Evangelio, y por su contenido —normas de vida, oración, relación con la Ley— se le ha llamado tradicionalmente «la constitución del reino de los cielos».
Existe un discurso paralelo en el Evangelio de Lucas, más breve, conocido como el Sermón del Llano (Lucas 6:17-49) porque Jesús lo pronuncia «en un lugar llano». Comparte con Mateo varias enseñanzas —bienaventuranzas, amor a los enemigos, la regla de oro, las dos casas— pero en un marco distinto y con menos material.
Algunos estudiosos entienden que se trata del mismo sermón contado de dos maneras, y otros que Jesús, como maestro itinerante, repitió enseñanzas semejantes en ocasiones diferentes. En cualquier caso, la versión de Mateo es la más completa y la que da nombre al Sermón del Monte.
¿Dónde y a quién predicó Jesús el Sermón del Monte?
Jesús pronunció el Sermón ante una gran multitud atraída por su fama de maestro y sanador. El texto dice que, «viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos» (Mateo 5:1-2).
Sentarse era la postura del maestro que enseña con autoridad, y el auditorio mezclaba a los discípulos más cercanos con gente común de Galilea: pescadores, campesinos y familias bajo el dominio de Roma.
El escenario del monte tiene un eco intencional. Así como Moisés subió al monte Sinaí y bajó con la ley de Dios (Éxodo 19-20), Jesús sube a una ladera y enseña cómo es la vida bajo el reino de Dios. Mateo, que escribe con un fuerte trasfondo judío, resalta ese paralelo: Jesús aparece como el nuevo maestro que no deroga la ley de Moisés, sino que revela su sentido más hondo.
¿Dónde queda hoy el monte del Sermón?
La ubicación exacta del Sermón del Monte es incierta, y aquí conviene distinguir la tradición de la certeza histórica. El lugar que la tradición cristiana señala es el llamado Monte de las Bienaventuranzas, una colina en la orilla noroeste del mar de Galilea, entre Cafarnaúm y Genesaret, muy cerca de Tabgha. El sitio ha sido conmemorado durante más de mil seiscientos años: hubo allí una iglesia bizantina desde el siglo IV, de la que quedan restos de una cisterna y un monasterio, y hoy se levanta una capilla católica construida en 1938.
Ahora bien, los Evangelios no dan un nombre ni coordenadas, de modo que la identificación es tradicional, no segura. Algunos han propuesto otros emplazamientos cercanos, como el Monte Arbel o los Cuernos de Hattin.
Lo que las fuentes sí afirman con confianza es la región general —las colinas suaves que rodean el mar de Galilea, cerca de Cafarnaúm, donde Jesús desarrolló buena parte de su ministerio—. El detalle del punto exacto pertenece al terreno de lo debatido, y ninguna postura puede darse por probada.
¿Qué contiene el Sermón del Monte?
El Sermón recorre, en tres capítulos, un conjunto amplio de temas que van del carácter interior a la vida práctica. Repasarlos en orden permite ver el mapa completo antes de detenerse en los puntos más comentados.
Las Bienaventuranzas (Mateo 5:3-12) abren el discurso declarando dichosos a los pobres en espíritu, los que lloran, los mansos y otros a quienes el mundo no envidiaría, uniendo a cada uno una promesa del reino. Son la puerta de entrada al Sermón y su núcleo de valores. (Se tratan en detalle en el artículo sobre las Bienaventuranzas.)
La sal y la luz (Mateo 5:13-16) describen la función de los discípulos en el mundo: preservar como la sal e iluminar como la luz, de modo que su conducta lleve a otros a glorificar a Dios.
La relación con la Ley (Mateo 5:17-48) ocupa la segunda mitad del capítulo 5. Jesús declara que no vino a abolir la Ley sino a cumplirla, y a través de una serie de contrastes —«oísteis que fue dicho… pero yo os digo»— lleva mandamientos como «no matarás» o «no cometerás adulterio» del acto externo a la raíz interior: la ira, el desprecio, el deseo.
La piedad auténtica (Mateo 6:1-18) advierte contra practicar la religión para ser visto. Jesús habla de la limosna, la oración y el ayuno hechos en lo secreto, y en el centro enseña el Padrenuestro (Mateo 6:9-13) como modelo de oración sencilla y confiada.
El dinero y la ansiedad (Mateo 6:19-34) invitan a acumular tesoros en el cielo antes que en la tierra, y a no vivir angustiados por el futuro, con la conocida exhortación a «buscad primeramente el reino de Dios y su justicia» (Mateo 6:33).
El trato con los demás y las decisiones finales llenan el capítulo 7: no juzgar con dureza (Mateo 7:1-5), pedir con confianza (Mateo 7:7-11), la regla de oro de tratar a otros como uno quiere ser tratado (Mateo 7:12), la puerta estrecha, los frutos que revelan al árbol y, como cierre, la parábola de las dos casas (Mateo 7:24-27). El discurso termina con la reacción de la multitud, que «se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad» (Mateo 7:28-29).
¿Vino Jesús a abolir o a cumplir la Ley?
El corazón teológico del Sermón está en la declaración de Jesús sobre la Ley: «No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir» (Mateo 5:17). Con estas palabras, Jesús se distancia de dos extremos: ni desecha la ley de Moisés ni la deja tal cual, sino que declara llevarla a su plenitud.
Lo que sigue muestra cómo. En seis contrastes —a menudo llamados «las antítesis»— Jesús cita un mandamiento conocido y lo profundiza: no basta con no matar, porque también la ira destruye (Mateo 5:21-22); no basta con no adulterar, porque el deseo ya hiere el corazón.
El más comentado es el que va de «ojo por ojo» a «poned la otra mejilla» (Mateo 5:38-39) y culmina en el mandato de amar a los enemigos (Mateo 5:43-44). En todos, el patrón es el mismo: la exigencia no se rebaja, se interioriza. La justicia del reino no se conforma con cumplir la letra; busca transformar la intención.
Cómo se relaciona esta enseñanza con el cristiano de hoy —hasta qué punto sigue vigente la ley del Antiguo Testamento y de qué modo— es un tema que las distintas tradiciones cristianas han matizado de maneras diversas. El propio texto, sin embargo, es claro en su punto de partida: Jesús honra la Ley y a la vez reclama para sí la autoridad de revelar su sentido definitivo.
¿Cómo se ha entendido y aplicado el Sermón del Monte?
La pregunta más debatida sobre el Sermón no es qué dice, sino cómo debe vivirse. Sus exigencias —no odiar, no mirar con deseo, amar al enemigo, no afanarse, poner la otra mejilla— son tan altas que a lo largo de la historia los cristianos han propuesto distintas maneras de entender su alcance. Conviene presentarlas con respeto, porque ninguna agota el texto y todas buscan tomarlo en serio.
- Una lectura entiende el Sermón como un mandato para vivir literalmente, un estilo de vida al que el discípulo está llamado aquí y ahora, incluyendo la renuncia a la violencia; ha sido especialmente valorada en tradiciones de paz.
- Otra lo ve como un ideal que revela la altura de Dios y que, al mostrar cuán lejos queda el ser humano de cumplirlo, conduce a reconocer la necesidad de la gracia; este énfasis es frecuente en la tradición protestante.
- Una tercera distingue entre principios del corazón y aplicaciones concretas, entendiendo que Jesús enseña actitudes de fondo —mansedumbre, generosidad, sinceridad— más que reglas mecánicas para cada caso.
- Otra lo lee sobre todo como descripción del carácter del reino, el retrato de la persona que Dios va formando, más que una lista de requisitos para entrar en él.
Estas lecturas no siempre se excluyen; muchos cristianos combinan varias. Lo que comparten es el reconocimiento de que el Sermón del Monte no fue pensado para admirarse de lejos, sino para ponerse en práctica, tal como concluye la parábola de las dos casas: la diferencia entre el hombre prudente y el insensato no está en oír las palabras de Jesús, sino en hacerlas (Mateo 7:24-27).
¿Cómo puede transformar tu vida el Sermón del Monte hoy?
El Sermón del Monte sigue interpelando porque toca los aspectos más cotidianos de la vida: el dinero, la ira, la ansiedad, el trato con quien te ofende, la sinceridad de tu fe. Entender qué es el Sermón del Monte no se completa hasta que sus palabras bajan del monte a la semana ordinaria. Estas son algunas maneras concretas en que puede hacerlo.
Revisar los motivos de la propia religiosidad. La advertencia de Jesús contra practicar la fe «para ser vistos» invita a preguntarte por qué haces lo que haces: si oras, das o sirves para agradar a Dios en lo secreto o para quedar bien ante los demás.
Aprender a orar con sencillez. El Padrenuestro ofrece un modelo breve y confiado, sin fórmulas rebuscadas: reconocer a Dios como Padre, pedir el pan de cada día, buscar y ofrecer perdón. Puede rezarse tal cual o servir de guía para orar con las propias palabras.
Poner el dinero y la preocupación en su lugar. «Buscad primeramente el reino de Dios» propone un orden de prioridades donde las posesiones sirven y no dominan, y donde la confianza en el cuidado de Dios desactiva buena parte de la ansiedad por el futuro.
Cambiar la manera de tratar a los demás. La regla de oro —tratar a otros como uno quiere ser tratado— y el mandato de amar incluso al enemigo ofrecen un criterio simple y exigente para las relaciones, desde la familia hasta los conflictos más difíciles.
Pasar de admirar el texto a practicarlo. La imagen final de las dos casas deja al lector ante una decisión: el que oye estas palabras y las pone por obra construye sobre roca. Quizás valga la pena volver a leer despacio Mateo 5 al 7 y escoger una sola enseñanza para vivirla esta semana, en lugar de intentar abarcarlo todo de golpe.
Referencias y recursos
- Comentario del Sermón del Monte, Proyecto Teología del Trabajo: El reino de los cielos trabaja en nosotros (Mateo 5-7)
- Comentario versículo por versículo de Mateo 5 (Enduring Word en español): Mateo 5 – El Sermón del Monte
- Sobre la ubicación tradicional y su incertidumbre: Monte de las Bienaventuranzas (Wikipedia)
- Texto bíblico completo en español (RVR1995): Mateo 5-7 en Bible Gateway



