
En 1739, un clérigo anglicano de modales corteses y formación de Oxford se puso a predicar al aire libre a mineros que salían del pozo con la cara negra de carbón. Le pareció, según escribió, un procedimiento casi indecente. Aquellos hombres no pisaban una iglesia y lloraban escuchándolo, y de ahí salió un movimiento que hoy reúne a decenas de millones de personas. El metodismo empezó a definirse en aquella ladera.
Saber qué creen los metodistas importa mucho más allá de esa confesión, porque del metodismo salió el movimiento de santidad del siglo XIX, y del movimiento de santidad salió el pentecostalismo, que es hoy la corriente cristiana que más crece en el mundo.
Lo que sigue recorre de dónde venía el metodismo, qué lo separó de la Iglesia de Inglaterra, qué enseña y cómo derivó en la familia de iglesias de santidad.
Retrato Rápido
El metodismo nació dentro de la Iglesia de Inglaterra, en torno a John Wesley, clérigo anglicano que en 1738 vivió en una reunión de moravos en Londres una experiencia de conversión y a partir de ahí organizó una red de predicación itinerante y de pequeños grupos de seguimiento.
Su marca doctrinal es la insistencia en la santificación: la salvación no termina en el perdón, sino que avanza hacia una transformación real de la persona. Wesley murió siendo anglicano, y la separación se consumó después, sobre todo en América.
Del énfasis metodista en la santidad nació en el siglo XIX un movimiento propio, del que proceden la Iglesia del Nazareno y el Ejército de Salvación (qué fue el movimiento metodista).
⚖️ Algunos puntos debatidos: Las fechas y los escritos de Wesley están perfectamente documentados. Se discute qué entendía exactamente por perfección cristiana y hasta qué punto sus herederos del siglo XIX endurecieron esa doctrina más allá de lo que él sostuvo.
Puntos Clave
- «Metodista» empezó siendo una burla de otros estudiantes de Oxford por lo metódico de su horario de oración y estudio.
- Wesley no quiso separarse de la Iglesia de Inglaterra y siguió siendo clérigo anglicano hasta su muerte, en 1791.
- La predicación al aire libre fue su gran innovación práctica: llevó el mensaje a la gente que no entraba en los templos.
- Su doctrina distintiva es la santificación, entendida como un crecimiento real que Dios obra en el creyente, no solo un cambio de estatus.
- Organizó a sus seguidores en grupos pequeños de rendición de cuentas semanal, un método copiado después por medio mundo evangélico.
- El metodismo es la raíz del movimiento de santidad, y este, a su vez, del pentecostalismo.
¿De dónde venía el metodismo?
Su antecesor inmediato es la Iglesia de Inglaterra del siglo XVIII, una institución respetable y adormecida, con parroquias mal atendidas y una población industrial creciente que quedaba fuera de su alcance. John Wesley y su hermano Charles eran hijos de un pastor anglicano y clérigos ellos mismos; el contexto del que salieron lo trata el sitio en la Iglesia Anglicana.
En Oxford, hacia 1729, formaron con otros estudiantes un grupo de vida disciplinada: horas fijas de oración, estudio bíblico, ayuno y visitas a presos y enfermos. Los demás los llamaron burlonamente «el club santo» y «metodistas», por lo estricto de su método.
El punto de giro llegó después de un fracaso. Wesley viajó como misionero a Georgia, en América, y volvió desanimado y con la sensación de no tener él mismo lo que predicaba. En la travesía le impresionó la serenidad de unos moravos durante una tormenta —los descendientes de los husitas, cuya historia está en valdenses y husitas—, y el 24 de mayo de 1738, en una reunión en Londres donde se leía el prólogo de Lutero a la carta a los Romanos, sintió, según escribió, «el corazón extrañamente caldeado» y la certeza de que Cristo lo había salvado a él.
¿Qué lo separó de la Iglesia de Inglaterra?
No fue una ruptura doctrinal, sino un desbordamiento práctico. Wesley empezó a predicar donde le dejaran, y cuando los púlpitos se le cerraron aceptó la sugerencia de George Whitefield y salió a los campos: en minas, mercados y cruces de caminos, ante miles de personas. Aquello violaba el orden parroquial, que asignaba a cada clérigo un territorio, y Wesley respondió con una frase célebre: «el mundo es mi parroquia».
Después vinieron las decisiones que hicieron irreversible la separación. Autorizó a predicadores laicos, sin ordenación, porque no había clero suficiente. Organizó a sus seguidores en sociedades y clases de una docena de personas que se reunían cada semana a rendirse cuentas de su vida. Y en 1784, ante la falta de ministros en los recién independizados Estados Unidos y la negativa del obispo de Londres a ordenarlos, los ordenó él mismo, siendo presbítero y no obispo. Ese fue el paso que ninguna autoridad anglicana podía aceptar.
La iglesia metodista americana se organizó ese mismo año como cuerpo separado; en Inglaterra, la separación se consumó tras la muerte de Wesley.
¿Qué creen los metodistas?
Gracia para todos. El metodismo es de raíz arminiana: sostiene que la muerte de Cristo alcanza a todos y que Dios concede antes una gracia que capacita para responder. Esa discusión la trata el sitio en ¿la salvación es tu decisión o es obra de Dios?.
La santificación como camino. Es su aportación característica. Después de la justificación, el creyente avanza en una transformación real, y Wesley llegó a hablar de una «perfección cristiana» entendida no como impecabilidad sino como un amor a Dios y al prójimo que llena la voluntad. Sostenía además que esa gracia puede perderse si se abandona la fe, punto tratado en ¿se puede perder la salvación?.
Cuatro criterios. La tradición metodista resume su método teológico en Escritura, tradición, razón y experiencia, con la Escritura como norma que las otras tres sirven.
Fe y obra social juntas. Wesley insistía en que no hay santidad solitaria: sus sociedades abrieron escuelas, dispensarios y cajas de préstamos, y él mismo escribió contra la esclavitud pocos días antes de morir. De esa herencia salen instituciones asistenciales de todo el mundo.
Los sacramentos. Conserva dos, bautismo y cena del Señor, bautiza a los niños y mantiene una liturgia heredada del anglicanismo, aunque en la práctica sus cultos han ido variando mucho de un país a otro.
Y el canto. Charles Wesley escribió miles de himnos, y el metodismo enseñó su doctrina cantando tanto como predicando.
¿Cómo nació el movimiento de santidad?
En el siglo XIX, sobre todo en Estados Unidos, una parte del metodismo consideró que las iglesias establecidas se habían acomodado y volvió a poner en el centro la santificación. Phoebe Palmer popularizó una versión más directa que la de Wesley: la santificación entera como una experiencia instantánea, disponible para cualquiera que se consagrara, creyera y lo testificara (qué fue el movimiento de santidad).
De ese impulso salieron iglesias nuevas: la Iglesia del Nazareno, la Iglesia Metodista Libre, la Iglesia Wesleyana y el Ejército de Salvación, fundado por el predicador metodista William Booth para trabajar entre los más pobres de Londres con organización militar y sin sacramentos.
Y de ahí salió también el paso siguiente. Cuando ese ambiente empezó a llamar «bautismo en el Espíritu Santo» a la segunda experiencia y a buscar sus señales, faltaba poco para 1906. Los primeros líderes pentecostales venían casi todos del movimiento de santidad, y su historia se cuenta en el pentecostalismo.
Hoy las iglesias metodistas y wesleyanas suman decenas de millones de personas, con fuerte presencia en Estados Unidos, Reino Unido, Corea del Sur, África occidental y América Latina, donde llegaron en el siglo XIX junto con escuelas y hospitales.
¿Qué puede enseñarte esta historia?
Saber qué creen los metodistas ayuda a entender de dónde viene buena parte del cristianismo evangélico actual. Cuatro consecuencias concretas.
Ir a buscar a la gente cambia más que esperar a que venga. Aquel clérigo educado predicando a mineros a la salida del pozo hizo por su mensaje más que cualquier reforma administrativa de su iglesia.
La fe crece en grupos pequeños. Las clases semanales de una docena de personas, donde cada uno rendía cuentas de cómo iba su vida, fueron la infraestructura real del metodismo. Casi todo lo que hoy se llama «grupo de crecimiento» desciende de ahí.
La salvación no termina en el perdón. Sea cual sea tu tradición, la insistencia metodista en que Dios quiere transformar de verdad a la persona, y no solo cambiarle el expediente, es una corrección saludable.
Y los movimientos engendran movimientos. Del metodismo salió la santidad, y de la santidad el pentecostalismo. Quien quiera entender el cristianismo del siglo XXI tiene que empezar por un club de estudiantes de Oxford del siglo XVIII.
El sitio trata de cerca otras piezas de esta historia: la Iglesia Anglicana, valdenses y husitas, el pentecostalismo y las iglesias bautistas.
Este artículo forma parte de la guía de los tipos de iglesias cristianas del sitio, ordenada desde la Iglesia indivisa hasta los movimientos surgidos en los últimos dos siglos.






