
Publicado en julio 10, 2026, última actualización en agosto 29, 2026.
Pocos personajes del Nuevo Testamento tienen un arco tan reconocible como el suyo: entra en la misión de la mano de un pariente influyente, la abandona a las pocas semanas, provoca sin quererlo la ruptura entre los dos misioneros más importantes de su generación y termina siendo el hombre que Pablo pide a su lado en la última carta que se conserva.
Quien se pregunta quién fue Juan Marcos en la Biblia suele llegar por el evangelio que lleva su nombre, pero la persona y el libro son dos asuntos distintos: la cuestión de si él escribió el segundo evangelio se trata en el artículo sobre Marcos el evangelista, y lo que ese libro cuenta, en el artículo sobre el Evangelio de Marcos.
Aquí se sigue la vida: de dónde salió, cómo entró en el trabajo misionero, por qué se volvió a casa a mitad de camino, cómo recuperó la confianza de Pablo y qué se sabe —y qué no— de cómo terminó.
Retrato Rápido
Juan Marcos fue un cristiano de la primera generación, hijo de una mujer de Jerusalén llamada María en cuya casa se reunía la comunidad, y primo de Bernabé.
Acompañó a Bernabé y Pablo como ayudante en el primer viaje misionero, los dejó en Perge de Panfilia y regresó a Jerusalén; ese abandono provocó años después la separación de los dos apóstoles. Las cartas lo muestran más tarde junto a Pablo, que lo llama útil, y junto a Pedro, que lo llama «mi hijo».
Aparece en Hechos 12:12, Hechos 13:13, Hechos 15:37-39, Colosenses 4:10, Filemón 24, 2 Timoteo 4:11 y 1 Pedro 5:13.
⚖️ Algunos puntos debatidos. Los episodios de Hechos son firmes y están fechados dentro del relato. Se discuten dos cosas: si todos los «Marcos» del Nuevo Testamento son la misma persona, y cuánto valen las tradiciones sobre su final en Egipto, que proceden de fuentes muy posteriores.
Puntos Clave
- Su familia era de Jerusalén y tenía medios: la casa de su madre María, con criada incluida, servía de punto de reunión a la comunidad y era el primer sitio al que Pedro acudió al salir de la cárcel.
- Era primo de Bernabé, y esa relación explica tanto su entrada en la misión como el destino de Chipre, la isla de la que Bernabé era originario.
- Abandonó la misión en Perge y volvió a casa. El texto registra el hecho y no da ningún motivo; todas las explicaciones que circulan son conjeturas.
- Ese episodio rompió el equipo de Pablo y Bernabé: cuando Bernabé quiso llevarlo de nuevo, la discusión fue tan fuerte que cada uno siguió por su lado.
- Pablo cambió de opinión años después y pidió que se lo llevaran porque le era «útil de veras para el ministerio apostólico».
- Las tradiciones sobre Alejandría y su martirio son tardías: la más antigua que lo sitúa en Egipto es del siglo IV y la del martirio, de finales de ese mismo siglo.
¿Quién fue Juan Marcos en la Biblia y de dónde venía?
La primera aparición de Juan Marcos es indirecta y doméstica. Pedro acaba de salir de la cárcel de Herodes Agripa I y, según el relato, «se encaminó hacia la casa de María, la madre de Juan, por sobrenombre Marcos, donde había muchas personas reunidas en oración» (Hechos 12:12). No se lo presenta a él, sino a su madre: la casa se identifica por ella, lo que sugiere que era viuda y cabeza de familia.
Ese versículo y los siguientes dicen bastante sobre su posición social. La casa tenía un portón que daba a la calle, una criada llamada Rode encargada de atenderlo y espacio para reunir a «muchas personas». Era, en la práctica, uno de los puntos de encuentro de la iglesia primitiva en Jerusalén, y el primero al que Pedro pensó ir cuando necesitó un lugar seguro. Un joven criado en esa casa conoció a los apóstoles antes de trabajar con ellos.
Su nombre reúne dos mundos. «Juan» —Yohanán— es un nombre judío corriente; «Marcos» viene del latín Marcus, uno de los nombres personales más frecuentes de todo el imperio. Llevar los dos era normal entre los judíos que se movían con soltura en el ambiente grecorromano, y esa combinación tendrá consecuencias más adelante, porque un nombre tan común complica saber cuándo el Nuevo Testamento habla de él y cuándo de otro.
El otro dato familiar es decisivo: era «el primo de Bernabé» (Colosenses 4:10), y el término griego empleado ahí designa a un primo, no a un sobrino. Bernabé era «un chipriota de la tribu de Leví» (Hechos 4:36) y uno de los hombres de mayor peso en la comunidad de Jerusalén. Por ese parentesco, la familia de Marcos combinaba raíces levíticas, vínculos con la diáspora de Chipre y una casa en la capital: exactamente el perfil que explica que un muchacho sin cargo apostólico apareciera de pronto en el primer viaje misionero.
¿Era Juan Marcos el joven que huyó desnudo?
En el prendimiento de Jesús aparece una figura que ningún otro evangelio menciona: «Un muchacho, cubierto sólo con una sábana, iba siguiendo a Jesús. También quisieron echarle mano; pero él, desprendiéndose de la sábana, huyó desnudo» (Marcos 14:51-52). Desde antiguo se ha propuesto que ese muchacho anónimo es el propio Marcos, firmando su relato de perfil.
El texto no lo dice. Tampoco lo dice ninguna fuente del siglo I, y la escena se ha atribuido además a Santiago el hermano del Señor, al apóstol Juan y a un personaje simbólico sin correspondencia histórica, como sostiene el estudio de Gonzalo Fontana Elboj publicado en la revista Veleia. La identificación con Marcos es sugerente y encaja con una familia acomodada de Jerusalén, pero sigue siendo una conjetura, y conviene manejarla como tal.
¿Por qué Juan Marcos abandonó la misión en Perge?
Marcos entra en la misión por la puerta de la familia. Bernabé y Saulo, «cumplida su misión, regresaron de Jerusalén llevando consigo a Juan Marcos» (Hechos 12:25) a Antioquía, y desde allí zarparon los tres. En Salamina de Chipre el relato precisa su papel: «como colaborador llevaban a Juan» (Hechos 13:5), un puesto subordinado que incluía tareas de apoyo, no la predicación misma.
La ruta recorrió Chipre de este a oeste y luego cruzó el mar hacia el continente. Y ahí se corta: «Pablo y sus compañeros se dirigieron por mar desde Pafos hasta Perge, ciudad de Panfilia. Pero Juan se separó allí de ellos y regresó a Jerusalén» (Hechos 13:13). Dos frases, ningún motivo. El relato tampoco lo juzga en ese momento: la valoración llega mucho después, y en boca de Pablo.
Lo único que el texto ofrece son detalles de contexto que cada lector ha combinado a su manera. Estas son las explicaciones que se repiten, con lo que las apoya y lo que las debilita:
| Explicación propuesta | En qué se apoya | Qué la debilita |
|---|---|---|
| Miedo a la ruta hacia el interior | Desde Perge el camino subía a la meseta de Anatolia, con pasos de montaña y bandidos | El texto no menciona peligros en ese tramo |
| Enfermedad, propia o de Pablo | Pablo recuerda que fue «una enfermedad la que me dio la oportunidad» de predicar en Galacia (Gálatas 4:13) | No dice cuándo empezó ni relaciona el dato con Marcos |
| El cambio de liderazgo | Hasta Chipre el relato dice «Bernabé y Saulo»; desde allí, «Pablo y sus compañeros» | Es un cambio en la manera de narrar, no un conflicto narrado |
| Reparos ante la apertura a los no judíos | La misión acababa de ganar un converso romano en Chipre | Ningún texto atribuye esa objeción a Marcos |
| Obligaciones familiares en Jerusalén | Era hijo único conocido de una viuda con casa propia | Es una deducción, no un dato |
Ninguna de las cinco puede afirmarse. Lo que sí está en el texto es la lectura que hizo Pablo, y no fue amable: al preparar el segundo viaje, «opinó que no debían llevar en su compañía a quien los había abandonado en Panfilia renunciando a colaborar con ellos en la tarea apostólica» (Hechos 15:38). El verbo que usa no describe un regreso pactado, sino una deserción.
La discusión que separó a Pablo y Bernabé
El choque llegó poco después del concilio de Jerusalén, con la misión en su mejor momento. Bernabé quería darle otra oportunidad a su primo; Pablo se negó, «esto provocó entre ambos tan fuerte discusión, que llegaron a separarse. Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó para Chipre» (Hechos 15:37-39). Pablo eligió a Silas y salió por tierra hacia Siria y Cilicia.
El relato no reparte culpas ni dice quién tenía razón. Registra el desacuerdo entre dos hombres que habían trabajado juntos durante años, sin suavizarlo y sin convertirlo en moraleja, y sigue adelante con el viaje de Pablo. Bernabé y Marcos desaparecen de Hechos a partir de ese punto: lo que se sabe de los años siguientes viene de las cartas.
¿Qué hizo Juan Marcos después de la ruptura con Pablo?
Los años de Chipre no están documentados. El relato no vuelve a mencionar a Bernabé ni a Marcos, y lo único que puede decirse con seguridad es que el segundo tuvo por maestro al hombre que había apostado por él cuando nadie más lo hacía.
Marcos reaparece cuando Pablo está preso, unos diez o doce años después de la ruptura. En los saludos de una carta escrita desde la cárcel figura como «Marcos, el primo de Bernabé», con una instrucción llamativa: «En caso de que Marcos vaya a visitarlos, acójanlo con cariño según les indiqué» (Colosenses 4:10). Pablo no solo lo acepta: lo recomienda por escrito a una comunidad que no lo conocía. En otra carta del mismo momento lo enumera entre sus colaboradores (Filemón 24).
La frase decisiva llega al final. Pablo, en su última prisión, escribe a Timoteo: «El único que está conmigo es Lucas. Trae contigo a Marcos, porque me es útil de veras para el ministerio apostólico» (2 Timoteo 4:11). El hombre que se había negado a llevarlo por poco fiable pide que se lo traigan cuando casi todos los demás se han ido.
En paralelo aparece el otro vínculo de su vida. La primera carta de Pedro se despide así: «Los saluda la iglesia de Babilonia, a la que Dios ha elegido, lo mismo que a ustedes. También los saluda mi hijo Marcos» (1 Pedro 5:13). «Babilonia» funciona ahí como nombre encubierto de Roma, y «mi hijo» es lenguaje de maestro a discípulo, el mismo que Pablo usa con Timoteo.
La escena cierra un círculo que empezó en Hechos 12: el apóstol que buscó refugio en casa de María termina llamando hijo suyo al muchacho de aquella casa. De esa cercanía nace la tradición antigua que atribuye a Marcos la puesta por escrito de la predicación de Pedro, un asunto que corresponde al artículo sobre Marcos el evangelista.
¿Son todos el mismo Marcos?
La identificación del Juan Marcos de Hechos con el Marcos de las cartas de Pablo y con el de la carta de Pedro es mayoritaria, pero no unánime, y conviene ver en qué se apoya cada lado.
| A favor de que sea uno solo | A favor de distinguirlos |
|---|---|
| Colosenses lo ata a Bernabé, el mismo pariente de Hechos | Marcus era uno de los nombres más comunes del imperio |
| Hechos ya lo relaciona con Pedro a través de la casa de su madre | Ningún texto del Nuevo Testamento afirma que sean el mismo |
| Todas las menciones lo sitúan en el círculo de Pablo o de Pedro, no en ambientes ajenos | Las cartas donde aparece junto a Pablo tienen una autoría discutida por parte de los especialistas |
| La coherencia del retrato es difícil de explicar por azar | «Hijo» en Pedro es una fórmula, no un dato de parentesco |
El peso de las coincidencias es real: hacen falta bastantes casualidades para que dos o tres hombres distintos llamados Marcos aparezcan con los mismos allegados. Aun así, la certeza no es total, y la propia figura de Marcos ha sido objeto de estudio como construcción posterior, como plantea C. Clifton Black en Mark: Images of an Apostolic Interpreter (Marcos: imágenes de un intérprete apostólico). Lo honesto es decir que la lectura unitaria es la más razonable y que no está probada.
¿Cómo terminó la historia de Juan Marcos?
El Nuevo Testamento no cuenta su muerte. La última noticia firme es la petición de Pablo a Timoteo; a partir de ahí hablan las tradiciones, y conviene fecharlas.
La más antigua conservada es del siglo IV. Eusebio de Cesarea escribe que «dicen» que Marcos fue el primero enviado a Egipto, que allí predicó y fundó comunidades en Alejandría, y añade que en el año octavo de Nerón —hacia el 62— un tal Aniano lo sucedió al frente de esa iglesia (Historia eclesiástica, libro II). Dos detalles importan. El primero es que Eusebio no cita fuente: introduce el dato con un «dicen» que él mismo no respalda. El segundo es que no menciona ningún martirio; se limita a decir que otro ocupó su lugar.
El relato del martirio aparece más tarde, en un texto apócrifo conocido como Martirio de Marcos, que los especialistas sitúan a finales del siglo IV, unos tres siglos después de los hechos. Allí Marcos es apresado durante una fiesta pagana, arrastrado por las calles de Alejandría hasta el barrio de Bucolia y enterrado en ese lugar; el estudio de esa tradición en la Iglesia copta puede seguirse en este trabajo sobre el Martirio de Marcos.
La Iglesia copta ortodoxa lo venera como fundador y primer patriarca de Alejandría, y la tradición veneciana cuenta que en el siglo IX unos comerciantes trasladaron sus reliquias a Venecia, de la que es patrono, como recoge la entrada de la Enciclopedia Británica sobre san Marcos.
| Qué se afirma | Fuente más antigua | Fecha de la fuente | Distancia de los hechos |
|---|---|---|---|
| Predicó en Egipto y fundó la iglesia de Alejandría | Eusebio, que lo introduce con un «dicen» | Siglo IV | Unos 250 años |
| Aniano lo sucedió hacia el año 62 | Eusebio | Siglo IV | Unos 250 años |
| Murió mártir arrastrado por las calles | Martirio de Marcos, texto apócrifo | Finales del siglo IV | Unos 300 años |
| Sus reliquias llegaron a Venecia | Crónicas venecianas | Siglo IX en adelante | Más de 700 años |
Nada de esto obliga a descartar la tradición alejandrina: una iglesia entera ha guardado durante siglos la memoria de su fundador y la memoria eclesial no se inventa de la nada. Pero tampoco tiene el respaldo de las noticias que da Hechos, y presentarla como un hecho documentado sería pasar por alto la diferencia.
La vida de Juan Marcos está bien atestiguada hasta la cárcel de Pablo; después de eso, lo que hay es un recuerdo antiguo y venerable con tres siglos de silencio detrás.
¿Qué nos enseña hoy la historia de Juan Marcos?
Saber quién fue Juan Marcos en la Biblia deja algo más que una anécdota misionera: deja el retrato de una comunidad que no era perfecta y siguió funcionando. Cuatro consecuencias para tu propia vida de fe.
Un mal comienzo admite una segunda parte. Marcos dejó la misión y esa decisión lo persiguió durante más de una década: no fue un tropiezo que se olvidara solo, sino una etiqueta que le costó años quitarse. Si cargas con algo que hiciste mal y sientes que ya te definió, la historia dice lo contrario, y no porque el error se minimizara, sino porque hubo tiempo, trabajo y gente dispuesta a acompañarlo.
Alguien tiene que apostar por el que falló. Bernabé lo hizo, y le costó caro: perdió a su compañero de misión y desapareció del relato. Puedes preguntarte si en tu comunidad, tu familia o tu trabajo hay alguien a quien todos han descartado y por quien nadie quiere pagar ese precio.
Los desacuerdos entre creyentes no siempre tienen un culpable. Pablo protegía la misión; Bernabé protegía a una persona. La Biblia cuenta la discusión sin decidir quién acertó, y de la separación salieron dos equipos en lugar de uno. Cuando choques con un hermano en la fe, esa es la pregunta útil: qué está defendiendo el otro, no quién gana.
La reconciliación puede tardar años y no por eso es menos real. Entre el «no lo llevo» y el «me es útil de veras» pasó más de una década sin que ningún texto registre una escena de reconciliación. Si estás esperando que una relación rota se arregle en una conversación, esta historia sugiere otra cosa: a veces lo que la repara es el tiempo y una labor bien hecha, no las palabras.
Para seguir el hilo, el artículo sobre Marcos el evangelista trata la pregunta de si fue él quien escribió el segundo evangelio y qué dice de eso la tradición antigua; el del Evangelio de Marcos recorre el contenido de esa obra; y las biografías de Bernabé, Pablo y Pedro cuentan desde el otro lado los tres vínculos que marcaron su vida.






