
Una sola frase del Sermón del Monte sostiene casi toda la discusión: no he venido a abolir la ley, sino a cumplirla. Quien se pregunta si vino Jesús a abolir o a cumplir la ley suele tener delante una escena muy concreta: un hermano que guarda el sábado y un pastor que enseña que la ley terminó en la cruz, y los dos citando el mismo versículo con la misma seguridad.
Las dos citas son exactas. El texto dice justamente eso, y aun así las dos tradiciones sacan conclusiones opuestas, porque el verbo traducido «cumplir» admite en griego sentidos muy distintos y el propio pasaje guarda una tensión interna que nadie ha resuelto del todo.
Lo que sigue recorre los cuatro versículos de Mateo 5:17-20 palabra por palabra, expone las dos lecturas cristianas con la misma profundidad y recoge cómo se ha entendido el pasaje desde el siglo II hasta la discusión académica de hoy.
Qué implica todo esto para la vida del creyente frente al código mosaico es otra pregunta, y tiene artículo propio; aquí se trata de lo que Jesús dijo y de qué quiso decir.
Veredicto Rápido
Jesús negó expresamente haber venido a derribar la ley, y en ese punto el texto no deja margen. Lo que las tradiciones cristianas discuten es el verbo que usó a continuación.
Una lectura entiende que «cumplir» es llevar la ley al destino hacia el que apuntaba, de modo que desde entonces se accede a ella a través de Cristo. Otra entiende que «cumplir» es confirmarla y sacar a la luz su verdadero alcance, de modo que sigue siendo norma. Referencia principal: Mateo 5:17-20, con paralelo breve en Lucas 16:16-17.
⚖️ Algunos puntos debatidos: Es firme que Jesús rechazó la palabra «derribar» y que exigió una justicia mayor, no menor. Se discute el sentido del verbo griego traducido «cumplir», el alcance de la segunda cláusula del versículo 18 y a qué mandamientos apunta el versículo 19.
Puntos Clave
- El verbo que Jesús rechaza es el que se usa para demoler edificios. Katalýō es la palabra con la que el mismo evangelio habla de no dejar piedra sobre piedra del templo, y su contrario en la frase es plēróō, «llenar hasta el borde».
- El objeto de la frase no son solo los mandamientos, sino «la ley o los profetas»: un mandamiento se guarda, pero un profeta no se guarda, se cumple, y ese detalle pesa en toda la discusión.
- El versículo 18 pone dos límites temporales, no uno, y el segundo, «hasta que todo se cumpla», es exactamente donde las dos lecturas se separan.
- El versículo 20 exige una justicia superior a la de los maestros de la ley y los fariseos, lo cual descarta de entrada que el pasaje afloje ninguna exigencia.
- Las seis fórmulas «oísteis que fue dicho… pero yo os digo» que siguen inmediatamente son el terreno donde cada postura pone a prueba su interpretación del verbo.
- Mateo muestra a Jesús observando la ley en escenas concretas, mientras discute con los maestros no sobre el texto escrito, sino sobre la tradición añadida.
¿Qué dice exactamente la Biblia sobre si Jesús vino a abolir o a cumplir la ley?
La frase abre el bloque central del Sermón del Monte y consta de cuatro versículos que solo funcionan leídos juntos. En Mateo 5:17 Jesús niega dos veces haber venido a katalýsai la ley o los profetas, y afirma haber venido a plērósai. Esos dos verbos griegos son el nudo entero de la pregunta.
Katalýō es un verbo físico: derribar, desmontar, dejar por tierra. Es la palabra que el evangelio emplea cuando Jesús anuncia que del templo no quedará piedra sobre piedra (Mateo 24:2) y la que los testigos ponen en su boca durante el proceso (Mateo 26:61). Aplicada a la ley describe demolerla como se demuele un edificio. Jesús rechaza esa palabra sin matices.
Plēróō significa llenar, colmar, llevar algo hasta el borde. No es «obedecer» ni es «suprimir». Mateo lo usa a lo largo de todo su evangelio en la fórmula con la que señala que un texto antiguo encuentra su correspondencia en la vida de Jesús (Mateo 1:22, Mateo 2:15, Mateo 4:14). Y arrastra una consecuencia que conviene notar desde el principio: el objeto del verbo no son solo los preceptos, sino «la ley o los profetas», es decir, la Escritura entera.
Los tres versículos siguientes añaden datos y también tensión:
| Versículo | Lo que afirma | Dónde está el nudo |
|---|---|---|
| 17 | No vino a derribar la ley ni los profetas, sino a llenarlos | Qué significa aquí «llenar» |
| 18 | Mientras existan el cielo y la tierra, la ley no perderá ni un punto ni una coma | Le sigue un segundo límite: «hasta que todo se cumpla» |
| 19 | Quien quebrante uno de los mandamientos pequeños y así enseñe será el más pequeño en el reino | A qué mandamientos apunta ese «los» |
| 20 | Sin una justicia superior a la de los maestros de la ley y los fariseos no se entra en el reino | Qué clase de superioridad se pide |
El «punto» y la «coma» del versículo 18 son en griego la iota y la keraía: la yod, la letra más pequeña del alfabeto hebreo, y el trazo mínimo que distingue entre sí a letras casi idénticas. La imagen es deliberadamente extrema, y por eso el versículo se cita tanto.
Inmediatamente después vienen seis contrastes con la fórmula «oísteis que fue dicho… pero yo os digo», sobre el homicidio, el adulterio, el divorcio, los juramentos, la represalia y el trato al enemigo (Mateo 5:21-48).
El mismo evangelio muestra a Jesús actuando dentro del marco de la ley: manda al leproso curado presentarse al sacerdote con la ofrenda que ordenó Moisés (Mateo 8:4), reprocha a los maestros descuidar la justicia y la misericordia «sin dejar de hacer aquello», es decir, el diezmo de las hierbas (Mateo 23:23), y cuando discute con ellos lo hace sobre la tradición de los ancianos, no sobre el texto escrito (Mateo 15:1-9).
Hay un punto donde las dos lecturas coinciden sin reservas: ninguna sostiene que Jesús aboliera nada, ambas afirman que la Escritura de Israel sigue siendo palabra de Dios para el cristiano y ambas reconocen a Jesús como su intérprete autorizado. El desacuerdo empieza en el paso siguiente.
Perspectiva 1: «cumplir» significa llevar la ley a su destino
Esta lectura entiende plēróō en el mismo sentido en que Mateo lo usa en el resto del evangelio: algo anunciado llega a aquello para lo que existía. La ley y los profetas apuntaban hacia adelante, y en Cristo alcanzan el punto al que apuntaban; desde entonces el acceso a ellos pasa por él. Es la lectura mayoritaria en el catolicismo y en buena parte del protestantismo.
Sus argumentos principales. El primero es gramatical, y esta postura lo considera decisivo: el verbo tiene que valer para los dos sustantivos de la frase, y un profeta no se «confirma», se cumple. El segundo es de uso: ese mismo verbo articula toda la fórmula de cumplimiento del evangelio, de modo que darle aquí un sentido distinto exige justificarlo. El tercero está dentro del versículo 18, que encadena dos cláusulas temporales, y la segunda —«hasta que todo se cumpla»— comparte raíz con el verbo del versículo 17 y señala un término. El cuarto es que el propio Jesús describe a la ley como algo que anuncia: «todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan» (Mateo 11:13), y en Lucas la fórmula es aún más marcada.
Sobre los seis contrastes responde que al menos dos de ellos no intensifican una norma, sino que retiran un permiso que el texto concedía: la ley regulaba los juramentos y establecía la represalia medida, y Jesús prohíbe jurar y prohíbe devolver el golpe. Sobre el versículo 19 responde que «estos mandamientos» aparecen justo antes de que Jesús empiece a dar los suyos, y que el evangelio termina mandando enseñar «todo lo que os he mandado» (Mateo 28:20), no todo lo que mandó Moisés. Y señala que el propio Sermón resume la ley y los profetas en una sola regla de conducta (Mateo 7:12).
Dónde está formulada. El Catecismo de la Iglesia Católica sostiene que Jesús «no abolió la Ley del Sinaí, sino que la perfeccionó», y que en él la ley «ya no aparece grabada en tablas de piedra sino en el fondo del corazón». Desde el lado evangélico, Coalición por el Evangelio lo formula diciendo que Jesús «está llevando la totalidad de las Escrituras a su objetivo designado», y advierte contra los dos extremos de abandonar el Antiguo Testamento o seguirlo sin reconocer ese cumplimiento.
Su punto débil reconocido. El versículo 18 es el texto que más trabajo le cuesta explicar: «ni un punto ni una coma» es una afirmación de permanencia total, y leer la segunda cláusula como un plazo exige un esfuerzo que no todos los especialistas aceptan. Y el versículo 19 amenaza con el último lugar del reino a quien relaje el mandamiento más pequeño, lo cual encaja mal con la idea de un código que ya cumplió su encargo.
Perspectiva 2: «cumplir» significa confirmar la ley y sacar a la luz su alcance
Bajo esta lectura conviven grupos que no piensan igual entre sí. La tradición reformada y la wesleyana sostienen que la ley moral permanece como regla de vida del creyente. Los adventistas del séptimo día mantienen además el cuarto mandamiento. El movimiento de raíces hebreas adopta prácticas mosaicas más amplias. Y un grupo de especialistas que trabaja el trasfondo semítico del evangelio sostiene que la frase de Jesús reproduce un giro idiomático de las escuelas de su tiempo.
Sus argumentos principales. El primero es ese trasfondo: en el hebreo de los maestros, «anular la Torá» y «establecer la Torá» formaban una pareja fija que no describía suprimir o conservar un texto, sino interpretarlo mal o bien. Quien la interpretaba de modo que la gente terminaba incumpliéndola la «anulaba»; quien sacaba a la luz su intención la «establecía». Esta escuela señala que el versículo 19 repite esa misma pareja, ahora en términos de quebrantar y enseñar frente a cumplir y enseñar, lo cual apunta a un sentido interpretativo. El segundo argumento es que el límite explícito del versículo 18 es la duración del cielo y la tierra, una imagen de permanencia y no de plazo corto. El tercero es el versículo 20, que pide más justicia y no menos, algo difícil de conciliar con un código que expira.
Sobre los seis contrastes responde que su fórmula no es «está escrito», sino «oísteis que fue dicho», que apunta a la enseñanza recibida, y que en cada caso lo prohibido por Jesús queda dentro de lo que la ley prohibía: quien no odia tampoco mata. Añade dos observaciones sobre el texto. En Mateo 23:2-3, Jesús reconoce la autoridad docente de quienes «se sentaron en la cátedra de Moisés». Y donde Marcos incorpora un comentario que da por puros todos los alimentos (Marcos 7:19), el pasaje paralelo de Mateo no lo trae y cierra afirmando solo que comer sin lavarse las manos no contamina (Mateo 15:20).
Dónde está formulada. John Wesley dedicó a este versículo un sermón entero y parafraseó la frase así: «vengo a establecerla en su plenitud, a pesar de todas las glosas de los hombres; vengo a poner a plena luz cuanto en ella hubiera de oscuro»; y sostuvo que «toda parte de esta ley ha de permanecer en vigor sobre toda la humanidad y en todas las épocas». La Confesión de Fe de Westminster, en su capítulo 19, declara abrogadas las leyes ceremoniales y expiradas las judiciales, pero afirma que la ley moral «obliga por siempre a todos» y que Cristo «reforzó la obligación de cumplirla». La creencia adventista sobre la ley de Dios sostiene que los diez mandamientos son obligatorios para todas las personas en todas las épocas, y añade en el mismo párrafo que la salvación es enteramente por gracia.
Su punto débil reconocido. El objeto de la frase sigue siendo el problema: no es solo la ley, son «la ley o los profetas», y «confirmar» encaja mal con un profeta. Además, el evangelio está escrito en griego y usa ese verbo de modo consistente para el cumplimiento profético, de modo que apelar a un giro hebreo detrás del texto es una hipótesis razonable, pero es una hipótesis. Y los contrastes sobre el juramento y la represalia retiran permisos que el texto concedía, no solo interpretaciones que los maestros habían añadido.
¿Cómo se ha leído Mateo 5:17 a lo largo de la historia?
El versículo lleva reclamado por los dos lados desde el siglo II, y ese dato explica buena parte de su fuerza retórica. Las fuentes antiguas lo muestran funcionando a la vez como argumento contra quienes querían romper con la Escritura de Israel y como argumento de quienes querían seguir observándola entera.
| Momento | Quién | Cómo leyó el versículo |
|---|---|---|
| c. 144 | Marción de Sínope | Enseñó que el evangelio rompía con la ley y con el Dios que la dio; su canon prescindía de la Escritura hebrea |
| c. 208 | Tertuliano, Contra Marción IV | Le respondió con este mismo versículo: Cristo confirmó la ley del Creador en vez de derribarla |
| s. II-IV | Nazarenos y ebionitas | Lo emplearon en sentido inverso, como prueba de que el creyente sigue obligado a la ley entera |
| s. V | Agustín de Hipona | Distinguió varios modos de cumplir: añadir lo que faltaba y hacer lo que se manda |
| s. XIII | Tomás de Aquino | Ordenó los preceptos en morales, ceremoniales y judiciales, una división que sigue en uso |
| s. XVI | Reformadores | Sostuvieron que Jesús no amplió la ley, sino que restauró su sentido frente a las glosas de los maestros |
| 1748 | John Wesley | Leyó «cumplir» como establecer y aclarar, y afirmó la permanencia de la ley moral |
| 1975 | Robert Banks | Propuso que el verbo implica trascender y reemplazar aquello a lo que la ley apuntaba |
| 1979 | David Wenham | Objetó que el contexto favorece «cumplir y establecer», dado el contraste con «derribar» |
| 1985 | E. P. Sanders | Sostuvo que Jesús no transgredió la ley mosaica y que sus discípulos siguieron observándola |
Dos observaciones se desprenden del cuadro. La primera es que la división de la ley en tres clases, decisiva en la discusión moderna, no aparece en el pasaje ni en el vocabulario de Jesús: es una herramienta posterior, útil y antigua, que se elaboró para ordenar precisamente este problema.
La segunda es que la discusión académica se ha desplazado del significado del verbo a la pregunta por la comunidad de Mateo: un evangelio que conserva el versículo 18 y que omite el comentario de Marcos sobre los alimentos parece dirigirse a creyentes judíos que seguían observando la ley, y el Concilio de Jerusalén muestra que a los gentiles no se les impuso lo mismo.
Si el evangelio se escribió para ese público, la frase resuelve una pregunta pastoral concreta antes que un problema teórico.
Conviene añadir un límite honesto. Ninguna de las dos lecturas es una invención moderna ni un recurso de conveniencia: las dos existen desde muy pronto, las dos citan el texto con exactitud y las dos tienen un versículo que les cuesta explicar.
¿Qué puede enseñarte hoy la pregunta de si vino Jesús a abolir o a cumplir la ley?
El pasaje se cita a menudo para ganar una discusión, y hay al menos cuatro cosas que puede hacer antes de eso en la vida de quien lo lee.
Deja de usar el versículo como arma y léelo entero. Si alguna vez has citado Mateo 5:17 para zanjar una conversación, prueba a leer hasta el versículo 20 en voz alta. La frase que suele quedar fuera es la que más incomoda a todos: sin una justicia mayor que la de los especialistas en la ley no se entra en el reino. Ningún bando sale de ahí con la razón repartida a su favor.
Fíjate en qué dirección apunta la exigencia. Sea cual sea tu conclusión sobre el verbo, lo que sigue en el Sermón no rebaja nada: prohíbe el desprecio antes que el golpe y la mirada antes que el acto. Cuando alguien usa este pasaje para tener menos que hacer, lo está usando al revés.
Distingue el texto escrito de lo que le hemos añadido. Las discusiones de Jesús con los maestros de su tiempo no fueron sobre lo que estaba escrito, sino sobre las capas puestas encima. Vale la pena preguntarte cuáles de tus propias reglas vienen del texto y cuáles vienen de la costumbre de tu comunidad, porque solo las primeras obligan.
Escucha con respeto a quien concluye distinto. Tienes hermanos que responden a la pregunta de si vino Jesús a abolir o a cumplir la ley de la manera contraria a la tuya, y lo hacen con un versículo en la mano y siglos de reflexión detrás. Preguntarles qué texto los convence cuesta menos que suponer que no han leído.
Si quieres seguir tirando del hilo, el sitio trata el Sermón del Monte completo, su versión más breve en el Sermón del Llano, la pregunta de si estamos bajo la ley de Moisés o bajo la gracia, quiénes eran los fariseos con los que Jesús discutía, la figura de Moisés, la lectura de Jesús como el verdadero Israel y la decisión del Concilio de Jerusalén sobre los creyentes de origen griego.



