
Hacia el año 96, la iglesia de Roma escribió una larga carta a la de Corinto para pedirle que restituyera a unos ancianos que habían sido destituidos sin motivo. La carta no lleva firma, pero desde el siglo II se atribuye a Clemente, uno de los responsables de la comunidad romana y, según la tradición, su tercer obispo después de Pedro.
Saber quién fue Clemente de Roma interesa por esa carta: es uno de los escritos cristianos más antiguos que se conservan fuera del Nuevo Testamento, y fue tan apreciado que algunas iglesias lo leían en sus reuniones junto a las Escrituras.
Quizás has oído su nombre en la lista de los papas o en la plegaria de la misa, o lo has encontrado citado en los debates sobre la autoridad de Roma.
Retrato Rápido
Clemente fue uno de los responsables de la iglesia de Roma a finales del siglo I, y la tradición lo cuenta como su tercer obispo, después de Lino y Anacleto. Ireneo dice que conoció a los apóstoles, y algunos padres antiguos lo identificaron con el colaborador de Pablo que aparece en Filipenses 4:3. Su obra conocida es la carta a los corintios, escrita hacia el año 96, que muestra a Roma interviniendo en otra iglesia por primera vez.
⚖️ Algunos puntos debatidos: están firmes la existencia de la carta, su fecha aproximada y su atribución antigua a Clemente. Se discute su identidad con el Clemente de Filipenses, su lugar exacto en la lista de obispos y todo lo que se cuenta de su muerte.
Puntos Clave
- Su carta a los corintios es el texto cristiano más antiguo fuera del Nuevo Testamento cuya fecha puede fijarse con cierta seguridad.
- La carta habla en nombre de la iglesia de Roma, no de un obispo, y no menciona el nombre de su autor.
- Ireneo dice que Clemente conoció a los apóstoles y conservaba su enseñanza en la memoria.
- La carta es el primer testimonio escrito del martirio de Pedro y Pablo, aunque no dice dónde murieron.
- Su muerte en el mar Negro, atado a un ancla, procede de un relato del siglo IV sin apoyo anterior.
- Muchos escritos antiguos se le atribuyeron falsamente, entre ellos una segunda carta y una novela sobre sus viajes con Pedro.
¿De dónde venía Clemente de Roma?
Las fuentes antiguas no dicen dónde nació ni quiénes eran sus padres. El nombre Clemente era latino y muy corriente, y se encontraba con frecuencia entre los libertos de grandes familias romanas, es decir, antiguos esclavos que conservaban el nombre de la casa a la que habían servido. Muchos historiadores suponen que Clemente procedía de ese ambiente.
Su carta muestra a un hombre que conocía muy bien el Antiguo Testamento en griego. Cita y comenta con soltura a Abraham, Moisés, David, Job y los profetas, y algunos estudiosos piensan que pudo tener un origen judío o haber pasado por la sinagoga antes de hacerse cristiano. También conocía la literatura griega y romana: usa la imagen del ave fénix como signo de la resurrección y compara la Iglesia con un ejército bien ordenado.
Desde el siglo III se propusieron dos identificaciones:
| Identificación | Quién la propuso | Qué dicen hoy los historiadores |
|---|---|---|
| El Clemente que Pablo menciona en Filipenses 4:3 como colaborador suyo | Orígenes, Eusebio y Jerónimo | Posible, pero el de Filipenses parece ser de esa ciudad, no de Roma |
| El cónsul Tito Flavio Clemente, primo del emperador Domiciano, ejecutado en el año 95 | Autores del siglo XIX | Improbable: ningún autor antiguo lo sugiere, y el obispo vivió después de esa fecha |
¿Cómo llegó Clemente a dirigir la iglesia de Roma?
No se conserva ningún relato de su conversión ni de su llamado. Lo que sí afirman las fuentes es que conoció a la generación de los apóstoles. Ireneo de Lyon, hacia el año 180, dice que Clemente había visto a los apóstoles, había conversado con ellos y todavía tenía en los oídos su predicación (Contra las herejías III, 3, 3).
Sobre su lugar en la lista de obispos de Roma, las fuentes antiguas no coinciden. Ireneo lo pone en tercer lugar después de los apóstoles: Lino, Anacleto, Clemente. Tertuliano, en cambio, dice que la iglesia de Roma conservaba el recuerdo de que Clemente había sido ordenado por Pedro. Las dos versiones pueden conciliarse si en Roma había varios responsables a la vez, como sugieren las fuentes de esa época, y no un único obispo, como explica la biografía de Lino.
Un texto de la misma época ayuda a entender su papel. El Pastor de Hermas, escrito en Roma, describe a un Clemente encargado de enviar los escritos de la comunidad a las iglesias de otras ciudades (Visión 2, 4). Si se trata de la misma persona, Clemente habría sido algo así como el responsable de la correspondencia de la iglesia de Roma con el resto de las comunidades, lo que encaja muy bien con la carta que se le atribuye. La tradición sitúa su tiempo al frente de la comunidad aproximadamente entre los años 88 y 99.
¿Qué hizo Clemente durante su vida?
Lo único que se conoce con seguridad de su actividad es la carta a los corintios. En Corinto, un grupo había destituido a varios ancianos de conducta intachable, y la iglesia de Roma escribió para pedir que los restituyeran. La carta se presenta como de «la iglesia de Dios que reside en Roma» a la que reside en Corinto, y en ninguna parte nombra a su autor; la atribución a Clemente procede de Dionisio de Corinto y de Hegesipo, en el siglo II.
La carta es larga, unos sesenta y cinco capítulos, y mezcla exhortación moral, ejemplos bíblicos y argumentos sobre el orden en la Iglesia:
| Tema | Qué dice | Por qué importa |
|---|---|---|
| La humildad y la paz | Pide a los corintios dejar los celos y la rivalidad, con ejemplos desde Caín hasta el presente | Es el tono dominante de toda la carta |
| Pedro y Pablo | Recuerda que los dos sufrieron por celos y dieron testimonio hasta la muerte | Primer testimonio escrito de su martirio |
| El orden de los ministerios | Los apóstoles nombraron obispos y diáconos y dispusieron que otros los sucedieran | Base de la idea de sucesión apostólica |
| La resurrección | Usa el día y la noche, la semilla y el ave fénix como imágenes | Muestra cómo predicaba la Iglesia de Roma |
| La oración final | Una larga oración que pide incluso por las autoridades que los perseguían | Una de las oraciones cristianas más antiguas fuera de la Biblia |
La carta tuvo un éxito enorme. Hacia el año 170, Dionisio, obispo de Corinto, cuenta que su iglesia la seguía leyendo en sus reuniones del domingo. El Códice Alejandrino, uno de los grandes manuscritos de la Biblia, del siglo V, la copia al final del Nuevo Testamento.
El tono de la carta es fraterno, pero firme: pide, ruega y advierte que desobedecer sería un pecado grave. Por eso se cita en los debates sobre la autoridad de Roma. Para los católicos, muestra que Roma se sentía responsable de otras iglesias desde muy pronto; para otros, es una carta de consejo entre iglesias hermanas. Ese debate se cuenta en cómo surgió el poder del papa y en la sucesión apostólica.
¿Cómo terminó la historia de Clemente de Roma?
Ninguna fuente de los primeros tres siglos cuenta cómo murió Clemente. Ireneo, que conocía bien la historia de la iglesia de Roma, no lo llama mártir. El relato que se hizo famoso aparece en unas actas griegas del siglo IV: según ellas, el emperador Trajano desterró a Clemente a las canteras del Quersoneso, en la actual Crimea, donde convirtió a muchos de los condenados. Por eso lo arrojaron al mar con un ancla atada al cuello, y cada año las aguas se retiraban para dejar ver su tumba. De ahí que el ancla sea su símbolo en el arte cristiano.
Hacia el año 868, el misionero Cirilo, el apóstol de los eslavos, encontró en Crimea unos huesos y un ancla que identificó como los de Clemente, y los llevó a Roma junto con su hermano Metodio. Los restos se depositaron en la basílica de San Clemente, que todavía hoy existe cerca del Coliseo, construida sobre una iglesia del siglo IV y sobre restos de casas romanas del siglo I.
Su nombre atrajo además muchos escritos que no son suyos:
- La llamada Segunda carta de Clemente, una homilía anónima del siglo II que nada tiene que ver con él.
- Las Pseudoclementinas, una novela de los siglos III y IV que lo presenta como un noble romano convertido por Pedro y compañero de sus viajes.
- Varias colecciones de normas eclesiásticas atribuidas a él para darles autoridad.
La Iglesia católica celebra a san Clemente el 23 de noviembre, y las iglesias orientales lo recuerdan también a finales de noviembre. Su nombre está en la primera plegaria eucarística de la misa romana, junto a Lino y Cleto.
¿Qué nos enseña hoy quién fue Clemente de Roma?
Saber quién fue Clemente de Roma es, sobre todo, conocer a un pastor que intentó poner paz en una comunidad dividida. Su carta sigue hablando a cualquier iglesia, y hay al menos cuatro lecciones que conviene recoger.
Las divisiones se combaten con humildad, no con victorias. Clemente no escribió para dar la razón a un bando, sino para pedir a todos que dejaran los celos y la rivalidad. Si en tu comunidad hay un conflicto, la primera pregunta no es quién tiene razón, sino qué orgullo hay que dejar de lado.
Corregir puede ser un acto de amor. La carta es firme, pero está escrita como quien se preocupa por unos hermanos. Decir lo que no está bien, con respeto y sin humillar, es una forma de cuidar a los demás.
Se puede orar por quien te persigue. La oración final de la carta pide por las autoridades del imperio, las mismas que perseguían a los cristianos. Es un eco directo de lo que pedía Jesús (Mateo 5:44). Piensa por quién te cuesta orar, y empieza por esa persona.
No todo lo que lleva un gran nombre es auténtico. A Clemente se le atribuyeron cartas, novelas y normas que nunca escribió. Saber distinguir lo auténtico de lo que se le añadió después es una buena costumbre para cualquier lector de la historia cristiana.
Si quieres seguir el hilo, el primer obispo de Roma después de Pedro está en la biografía de Lino, la tradición que Clemente recoge en la biografía del apóstol Pedro, y el valor de su carta en los debates actuales en la sucesión apostólica y en cómo surgió el poder del papa.




