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Herodes Antipas: el tetrarca que mandó decapitar a Juan el Bautista

Verdad Eterna agosto 18, 2026 16 minutos de lectura
Herodes Antipas: el tetrarca que mandó decapitar a Juan el Bautista

Casi toda la vida pública de Jesús transcurrió en el territorio de este hombre. Los pueblos del lago, Cafarnaúm, Nazaret, las sinagogas de Galilea, los caminos por donde iban y venían los discípulos: todo eso estaba bajo la jurisdicción de Herodes Antipas. Y aunque él y Jesús se cruzaron una sola vez, en una escena breve la noche antes de la crucifixión, su nombre aparece en los cuatro evangelios y en el libro de Hechos.

Entender quién fue Herodes Antipas en la Biblia aclara además una confusión frecuente: no es el Herodes del pesebre, sino su hijo. Este recorrido sigue su origen y el territorio que le tocó, las ciudades que levantó en la Galilea donde predicó Jesús, el episodio que lo hizo famoso —la ejecución de Juan el Bautista, con lo que dicen los evangelios y lo que añade Flavio Josefo—, su papel en el juicio de Jesús y el final poco heroico de su carrera política.

Contenido

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  • Retrato Rápido
  • Puntos Clave
  • ¿Quién fue Herodes Antipas y qué territorio gobernaba?
    • Dos territorios separados y un título menor
  • Las ciudades de Antipas: Séforis y Tiberíades
  • ¿Por qué mandó decapitar a Juan el Bautista?
    • El banquete y la petición
    • Dos explicaciones del mismo hecho
    • Un punto debatido: ¿quién era el primer marido de Herodías?
  • ¿Qué papel tuvo Herodes Antipas en el juicio de Jesús?
  • ¿Cómo terminó Herodes Antipas?
    • Un punto debatido: ¿dónde fue desterrado?
  • ¿Qué puede enseñarnos hoy la historia de Herodes Antipas?

Retrato Rápido

Herodes Antipas fue hijo de Herodes el Grande y de su esposa samaritana Maltace, y gobernó Galilea y Perea como tetrarca entre el año 4 a.C. y el 39 d.C., cuarenta y tres años en el poder. Nunca fue rey, aunque el evangelio de Marcos lo llame así una vez de forma coloquial.

Ordenó la ejecución de Juan el Bautista en la fortaleza de Maqueronte, y en la noche del juicio de Jesús lo recibió en Jerusalén, lo interrogó sin obtener respuesta y se lo devolvió a Pilato. Terminó su vida desterrado por el emperador Calígula, denunciado por su propio sobrino.

⚖️ Algunos puntos debatidos: El retrato general es claro y bien documentado. Hay dos detalles en los que las fuentes no coinciden: el nombre del primer marido de Herodías y el lugar exacto de su destierro.

Puntos Clave

Su figura se apoya en el testimonio cruzado de los evangelios y de Flavio Josefo, que coinciden en lo esencial y difieren en algunos matices. Cada punto se desarrolla más adelante.

  • Su título correcto era tetrarca, no rey; gobernaba dos territorios separados entre sí, Galilea al norte y Perea al este del Jordán.
  • Fundó Tiberíades, la ciudad a orillas del mar de Galilea que lleva el nombre del emperador Tiberio y que sigue existiendo hoy.
  • Se divorció de su primera esposa nabatea para casarse con Herodías, mujer de su hermanastro, y ese matrimonio desencadenó tanto el conflicto con Juan el Bautista como una guerra con su antiguo suegro.
  • Mandó decapitar a Juan el Bautista; los evangelios y Josefo explican el motivo de forma distinta, y las dos explicaciones son compatibles.
  • Jesús lo llamó «aquella zorra», la única vez en los evangelios que aplica un apodo así a un gobernante.
  • Perdió todo en el año 39 d.C., denunciado ante Calígula por su sobrino Herodes Agripa I, y murió en el destierro.

¿Quién fue Herodes Antipas y qué territorio gobernaba?

Nació hacia el año 20 a.C., hijo de Herodes el Grande y de Maltace, una de las diez esposas del rey, originaria de Samaria. Como varios de sus hermanos, fue enviado a Roma para educarse, una práctica habitual entre los hijos de reyes clientes del imperio: allí aprendían latín, política y a moverse en la corte imperial, y allí quedaban también como garantía de la lealtad de sus padres.

Cuando Herodes el Grande murió, Augusto repartió el reino entre tres de sus hijos. A Antipas le correspondieron Galilea y Perea, con el título de tetrarca —literalmente «gobernante de una cuarta parte»—, un rango claramente inferior al de rey. Según la Enciclopedia Británica, gobernó esos territorios desde el 4 a.C. hasta el 39 d.C., lo que lo convierte en el más longevo de los herodianos en el poder.

Dos territorios separados y un título menor

Su jurisdicción tenía una peculiaridad geográfica: Galilea y Perea no eran contiguas. Entre ambas quedaba la Decápolis y el valle del Jordán, de modo que para pasar de una a otra había que atravesar territorio ajeno. Eso explica varios desplazamientos de los evangelios y también por qué Juan el Bautista, que predicaba junto al Jordán en la zona de Perea, estaba igualmente bajo su autoridad.

El detalle del título tiene su importancia. Marcos 6:14 lo llama «rey Herodes», pero es un uso popular, no oficial: Antipas pidió el título real a Roma varias veces y nunca lo obtuvo. Lucas 3:1 es más preciso y lo presenta como tetrarca de Galilea, junto a su hermano Filipo y a Lisanias. Esa exactitud de Lucas al enumerar las jurisdicciones es uno de los datos que los historiadores suelen destacar de su evangelio.

Las ciudades de Antipas: Séforis y Tiberíades

Heredó de su padre el gusto por construir, aunque en una escala mucho más modesta. Sus dos proyectos principales moldearon el paisaje de la Galilea que recorrió Jesús.

Séforis fue su primera capital. La ciudad había sido destruida en las revueltas que siguieron a la muerte de Herodes el Grande, y Antipas la reconstruyó como centro administrativo con el nombre de Autocratoris, en honor del emperador. Está a unos seis kilómetros de Nazaret, una distancia que se camina en poco más de una hora. Esa vecindad ha llevado a muchos historiadores a plantear que un artesano de Nazaret como José, y después Jesús, tendrían allí trabajo disponible durante los años de obra, aunque los evangelios no mencionan la ciudad ni una sola vez.

Tiberíades fue su obra mayor, fundada hacia el año 20 d.C. sobre la orilla occidental del mar de Galilea y bautizada en honor de Tiberio. Tenía palacio, foro, estadio y baños al estilo romano, y se convirtió en la nueva capital. Pero arrastró desde el principio un problema serio: se construyó sobre un antiguo cementerio, lo que la volvía ritualmente impura para los judíos observantes. Antipas tuvo que poblarla ofreciendo casas, tierras y exenciones, y aun así tardó generaciones en ser aceptada. Con el tiempo, paradójicamente, llegó a ser uno de los grandes centros del judaísmo rabínico.

Un rasgo que conviene anotar: a diferencia de Poncio Pilato, que introdujo símbolos del culto romano en las monedas de Judea, Antipas acuñó monedas cuidadosamente neutras, con cañas, palmeras y coronas, sin imágenes humanas ni animales. Sabía dónde estaba el límite de la sensibilidad judía y en ese terreno lo respetó. En el de su vida privada, no.

¿Por qué mandó decapitar a Juan el Bautista?

Todo empezó con un divorcio. Antipas estaba casado con Fasaelis, hija de Aretas IV, rey de los nabateos, en un matrimonio de alianza que aseguraba la frontera sur de Perea. La dejó para casarse con Herodías, que además de ser nieta de Herodes el Grande estaba casada con un hermanastro suyo. Para la ley judía, ese matrimonio era ilícito por doble motivo: se trataba de la mujer de un hermano vivo y había un divorcio de por medio.

Juan el Bautista lo dijo en público. Marcos 6:17-18 recoge la frase con la que se ganó la prisión: no le era lícito tenerla. Antipas lo encarceló, pero los evangelios añaden un detalle psicológico notable: lo escuchaba con inquietud y lo respetaba, y no se atrevía a matarlo por temor a la reacción del pueblo.

El banquete y la petición

La escena del final es una de las más conocidas de los evangelios. En el cumpleaños del tetrarca, la hija de Herodías bailó ante los invitados; Antipas, complacido y probablemente bebido, prometió con juramento darle lo que pidiera; la muchacha consultó a su madre y pidió la cabeza de Juan en una bandeja. Marcos 6:21-29 cuenta que el tetrarca se entristeció pero cumplió, atrapado por el juramento hecho delante de sus comensales.

Dos precisiones sobre esta escena. Los evangelios no dan el nombre de la muchacha: la llaman simplemente la hija de Herodías. El nombre Salomé viene de Flavio Josefo, que la menciona en sus genealogías de la familia herodiana. Y el lugar tampoco aparece en los evangelios: es Josefo quien sitúa la ejecución en Maqueronte, la fortaleza que Herodes el Grande había levantado al este del mar Muerto, en la actual Jordania.

Ese emplazamiento se ha excavado. El yacimiento fue identificado con seguridad en 1965, y desde 2009 los trabajos de la Academia Húngara de Artes, dirigidos por el arquitecto y arqueólogo Győző Vörös por encargo del Departamento Real de Antigüedades de Jordania, han reconstruido con anastilosis parte del patio con columnas del palacio y han identificado el nicho donde estaría el trono del tetrarca.

Los resultados de esas campañas permiten hoy ver el escenario físico del episodio.

Dos explicaciones del mismo hecho

Los evangelios y Josefo cuentan la misma ejecución con acentos distintos, y esa diferencia es uno de los datos más interesantes del caso.

AspectoLos evangelios (Marcos 6, Mateo 14)Flavio Josefo (Antigüedades judías 18.116-119)
Motivo centralEl conflicto moral por el matrimonio con Herodías y el juramento del banqueteEl temor político a que la influencia de Juan sobre las multitudes terminara en revuelta
Papel de HerodíasDecisivo: ella instiga la petición a través de su hijaNo aparece en la decisión
LugarNo se especificaMaqueronte
Consecuencia posteriorNo se mencionaMuchos judíos vieron en la derrota militar de Antipas un castigo divino por esta muerte

Las dos versiones no se excluyen: un gobernante puede actuar por presión doméstica y por cálculo político a la vez, y de hecho es lo más probable. El valor del pasaje de Josefo está justamente en que no está armonizado con los evangelios, lo que refuerza su autenticidad. El tema se desarrolla con más detalle en el artículo sobre Flavio Josefo.

Un punto debatido: ¿quién era el primer marido de Herodías?

Aquí hay una discrepancia real entre las fuentes. Marcos 6:17 llama al anterior marido de Herodías Filipo. Josefo, en cambio, lo identifica como Herodes, hijo de Herodes el Grande y de Mariamne II, un personaje distinto de Filipo el tetrarca que menciona Lucas.

Las explicaciones que se manejan son tres.

  • La primera, que el hombre llevara los dos nombres —Herodes Filipo—, algo perfectamente posible en una familia donde casi todos los varones se llamaban Herodes y era necesario distinguirlos por un segundo nombre.
  • La segunda, que Marcos confundiera a dos hermanastros con nombres parecidos al escribir décadas después.
  • La tercera, que la confusión provenga de que Salomé, hija de Herodías, se casó más tarde con Filipo el tetrarca, y que las dos figuras quedaran superpuestas en la memoria.

Ninguna puede confirmarse, y el detalle no afecta al resto del relato.

¿Qué papel tuvo Herodes Antipas en el juicio de Jesús?

El único encuentro entre los dos lo cuenta Lucas 23:6-12, y es una escena breve y desconcertante. Pilato, al saber que el acusado era galileo, se lo envió a Antipas, que estaba en Jerusalén por la Pascua. El tetrarca se alegró: llevaba tiempo con curiosidad por ver a ese predicador del que tanto se hablaba y esperaba algún prodigio. Le hizo muchas preguntas. Jesús no le respondió nada.

Entonces Antipas hizo lo que hace un hombre al que dejan sin espectáculo: convirtió al acusado en el chiste de la sala. Lo vistió con una ropa espléndida, dejó que sus soldados se burlaran y lo devolvió a Pilato. Lucas añade una observación seca: aquel día los dos gobernantes, que estaban enemistados, se hicieron amigos.

Hay más rastros suyos en el Nuevo Testamento, y juntos dibujan una relación de larga distancia con el movimiento de Jesús:

  • La curiosidad inquieta. Lucas 9:7-9 cuenta que Antipas oyó hablar de Jesús y se quedó perplejo, porque algunos decían que Juan había resucitado. La conciencia no lo dejaba tranquilo.
  • La amenaza. En Lucas 13:31-32, unos fariseos avisan a Jesús de que Herodes quiere matarlo, y él responde con la frase que ha quedado: «Id, y decid a aquella zorra…». Es el único apodo que Jesús aplica a un gobernante en los evangelios, y en el lenguaje de la época señalaba a alguien astuto pero de poca monta.
  • Gente suya entre los seguidores de Jesús. Lucas 8:3 menciona a Juana, esposa de Chuza, intendente de Herodes, entre las mujeres que sostenían económicamente al grupo. Y Hechos 13:1 nombra entre los líderes de la iglesia de Antioquía a Manaén, que había sido criado junto a Herodes el tetrarca. El evangelio había entrado en su propia casa.
  • La oración de la iglesia. Hechos 4:27 lo nombra explícitamente, junto a Pilato, al recordar quiénes se unieron contra Jesús.

¿Cómo terminó Herodes Antipas?

Su caída llegó en dos golpes, y el primero vino de aquel divorcio. Aretas IV, el rey nabateo cuya hija Antipas había repudiado, tenía además disputas territoriales en la frontera de Perea.

Hacia el año 36 d.C. las dos cosas desembocaron en una guerra abierta, y el tetrarca sufrió una derrota militar seria. Tiberio ordenó una operación de castigo contra los nabateos, pero murió antes de que se ejecutara y la campaña se abandonó. Josefo anota que muchos judíos interpretaron aquella derrota como el castigo divino por la muerte de Juan el Bautista.

El segundo golpe fue político y vino de dentro de la familia. Su sobrino Herodes Agripa I había obtenido de Calígula el título de rey sobre los territorios del norte, y Herodías, según Josefo, no soportó verlo por encima de su marido y lo empujó a viajar a Roma para pedir el mismo rango. Agripa se adelantó: envió al emperador una denuncia acusando a Antipas de conspiración y señalando que tenía almacenadas armas suficientes para setenta mil hombres. El tetrarca no pudo negar el arsenal.

En el verano del año 39, Calígula le confiscó territorios y bienes, se los entregó a Agripa y lo envió al destierro. El emperador ofreció a Herodías conservar su patrimonio, ya que era hermana de Agripa; ella prefirió acompañar a su marido. Antipas murió en el exilio en una fecha que no consta.

Un punto debatido: ¿dónde fue desterrado?

Las propias obras de Josefo no coinciden, y el desacuerdo sigue sin resolverse.

En Antigüedades judías el lugar del destierro es Lugdunum, en la Galia. El problema es que había dos ciudades con ese nombre: la gran Lugdunum, que es la actual Lyon, en Francia, y la muy menor Lugdunum Convenarum, hoy Saint-Bertrand-de-Comminges, al pie de los Pirineos. En La guerra de los judíos, en cambio, Josefo dice que murió en Hispania. La cuestión sigue abierta, y las tres reconstrucciones —Lyon, los Pirineos, Hispania— tienen defensores. Lo único seguro es que terminó sus días muy lejos del lago donde había construido su capital.

Sus territorios pasaron a manos de su sobrino, que pocos años después reuniría casi todo el reino de Herodes el Grande. Esa historia se cuenta en el artículo sobre Herodes Agripa I.

¿Qué puede enseñarnos hoy la historia de Herodes Antipas?

Su vida no es la de un monstruo, y ahí está lo incómodo. Antipas no era cruel por gusto ni fanático por convicción: era un hombre razonablemente competente, con buen instinto político en muchos asuntos, que fue cediendo en las cosas pequeñas hasta que una noche firmó una ejecución que no quería firmar. Conocer quién fue Herodes Antipas en la Biblia deja varias advertencias muy concretas.

El respeto por la verdad no basta si no se obedece. Los evangelios dicen que escuchaba a Juan con gusto y lo tenía por hombre santo. Le gustaba oírlo, y aun así lo mató. Admirar una enseñanza, encontrarla hermosa, incluso defenderla en una conversación, no es lo mismo que hacer lo que dice. Vale la pena preguntarte si hay algo que sabes verdadero y llevas años escuchando sin obedecer.

Los juramentos hechos para lucirse acaban costando caro. El juramento del banquete fue una fanfarronada delante de invitados, y lo dejó atrapado. Lo mismo pasa con las promesas que se hacen para quedar bien, los compromisos que se aceptan por no parecer mezquino, las palabras que se dan sin pensar delante de gente a la que se quiere impresionar. Mateo 5:37 recomienda justamente lo contrario: que el sí sea sí y el no sea no.

El silencio de Jesús merece ser tomado en serio. Es el único personaje de los evangelios ante quien Jesús no dice absolutamente nada. Había respondido a Pilato, al sumo sacerdote, a los fariseos, a la mujer samaritana, a un ladrón moribundo. A Antipas, nada. La diferencia no está en la maldad del tetrarca sino en su actitud: buscaba un espectáculo, no una respuesta. Hay una manera de acercarse a Dios que no obtiene nada, y es la del que quiere entretenerse.

Lo que más pesa suele ser lo que ya se hizo. La perplejidad de Antipas al oír hablar de Jesús, y su temor de que Juan hubiera vuelto, muestran a un hombre que no había cerrado la cuenta de su propia decisión. El poder no le sirvió para silenciar eso. Si hay algo pendiente en tu historia, no se va a disolver por el paso del tiempo; la buena noticia es que el perdón sí existe y está disponible, como recuerda 1 Juan 1:9.

Dios trabaja dentro de las casas más improbables. En el palacio de este hombre había personas que seguían a Jesús: la esposa de su intendente, un hombre criado con él desde niño. El evangelio no esperó a que el tetrarca se convirtiera para entrar en su corte. Si estás en un ambiente donde parece imposible que la fe eche raíces, ese dato es para ti.

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