
Hay un detalle que confunde a casi todo lector de los evangelios: el Herodes que quiso matar al niño de Belén y el Herodes que se burló de Jesús antes de la crucifixión no son la misma persona. Son padre e hijo, separados por más de treinta años. Y detrás de esa confusión hay una dinastía entera de gobernantes que llevaron el mismo nombre durante casi un siglo.
El que abre esa dinastía es el más poderoso de todos. Saber quién fue Herodes el Grande en la Biblia ayuda a entender no solo el capítulo 2 de Mateo, sino el escenario completo del Nuevo Testamento: el Templo donde predicó Jesús lo levantó él, la ciudad donde vivía Poncio Pilato la fundó él, y las fortalezas donde murieron Juan el Bautista y los últimos rebeldes judíos las construyó él.
Retrato Rápido
Herodes el Grande fue rey de Judea entre el 37 y el 4 a.C., nombrado por Roma y sostenido por Roma durante más de tres décadas. No era descendiente de David ni de los sumos sacerdotes: era idumeo, de una familia convertida al judaísmo dos generaciones antes, y llegó al poder eliminando a la dinastía asmonea.
Fue el constructor más ambicioso que conoció la región —el Templo de Jerusalén, Cesarea Marítima, Masada, el Herodión— y a la vez un gobernante que ejecutó a una esposa, a tres de sus hijos y a buena parte de la familia de su mujer. La Biblia lo presenta una sola vez, en Mateo 2, ordenando la muerte de los niños de Belén.
⚖️ Algunos puntos debatidos: El retrato general es excepcionalmente claro, porque Flavio Josefo le dedicó libros enteros. Pero hay tres detalles sobre los que las fuentes o los especialistas no coinciden: el año exacto de su muerte, la historicidad de la matanza de Belén y la identificación de su tumba.
Puntos Clave
Su figura se apoya en un conjunto de datos bien documentados que conviene tener a mano antes del recorrido completo. Cada uno se desarrolla más adelante.
- No era judío de origen sino idumeo, descendiente de Edom, y ese linaje marcó toda su relación con sus súbditos, que nunca lo aceptaron del todo como rey legítimo.
- Roma lo nombró «rey de los judíos» en el año 40 a.C., y él tuvo que conquistar su propio reino por la fuerza tres años después.
- Reconstruyó por completo el Templo de Jerusalén, el mismo edificio que aparece en los evangelios; el Muro de los Lamentos es parte de la plataforma que él levantó.
- Ejecutó a su esposa Mariamne, a su cuñado, a la abuela de sus hijos y a tres de sus propios hijos, el último de ellos apenas cinco días antes de morir.
- La matanza de los inocentes solo aparece en el evangelio de Mateo, y su historicidad es objeto de un debate real entre especialistas.
- Al morir, Roma dividió su reino entre tres de sus hijos, y de ahí salen los otros Herodes que aparecen en el Nuevo Testamento.
¿Quién fue Herodes el Grande y cómo llegó al trono de Judea?
Nació hacia el año 73 a.C. en una familia idumea de segunda generación en el judaísmo. Su padre, Antípatro el Idumeo, era un político hábil de la región de Idumea —la antigua Edom, al sur de Judea, cuyos habitantes habían sido incorporados al judaísmo por los asmoneos apenas dos generaciones antes—, y su madre, Cipros, era de origen nabateo. Nada en ese árbol genealógico apuntaba a un trono judío.
Lo que sí había era una alianza cuidadosamente cultivada con Roma. Antípatro apoyó a Julio César en un momento decisivo y recibió como pago el gobierno efectivo de Judea. En el año 47 a.C., colocó a su hijo Herodes, con poco más de veinticinco años, como gobernador de Galilea. Allí el joven se hizo un nombre reprimiendo con dureza a los grupos armados de la región, lo que le ganó el aprecio de los romanos y la desconfianza del Sanedrín.
El camino al trono pasó por una guerra
Cuando los partos invadieron la región y colocaron en Jerusalén a un candidato asmoneo, Herodes huyó a Roma. Allí ocurrió el giro decisivo: en el año 40 a.C., el Senado romano lo proclamó rey de Judea y le dio un ejército. Como resume la Enciclopedia Británica, el título llegó antes que el territorio: tuvo que pelear tres años para tomar posesión de su reino.
En el 37 a.C. entró en Jerusalén tras un asedio, y con la ejecución del último rey asmoneo, Antígono, terminó un siglo de dinastía sacerdotal-real judía. Herodes se casó con Mariamne, princesa asmonea, en un intento evidente de darle legitimidad dinástica a su gobierno. Esa boda resolvió un problema político y creó uno familiar que lo perseguiría hasta el final.
El problema de su linaje
Para una parte importante de sus súbditos, Herodes nunca dejó de ser un extranjero con corona. Los idumeos eran vistos como conversos recientes y de segunda categoría, y el hecho de que gobernara por nombramiento romano, no por descendencia davídica ni por sucesión sacerdotal, alimentó un rechazo que ninguna obra pública consiguió borrar. Como recoge la entrada de Bible Odyssey, incluso Josefo, su principal biógrafo, se detiene a comentar la contradicción entre la generosidad del rey y su brutalidad.
Ese dato explica mucho de su comportamiento posterior. Un rey seguro de su legitimidad no necesita eliminar a todos los descendientes de la dinastía anterior. Herodes sí lo hizo.
¿Qué construyó Herodes el Grande?
Su programa de obras no tiene comparación en la región y es la razón por la que se le añadió el epíteto de «Grande», que en su origen señalaba más la escala de sus proyectos y su posición como cabeza de la dinastía que cualquier virtud moral. Buena parte de lo que hoy se visita en Israel, Palestina y Jordania salió de sus canteras.
| Obra | Ubicación | Función |
|---|---|---|
| Reconstrucción del Templo | Jerusalén | El santuario del Nuevo Testamento; la plataforma incluye el actual Muro de los Lamentos |
| Cesarea Marítima | Costa mediterránea | Ciudad portuaria de estilo romano con teatro, hipódromo y templo a Augusto; sede del gobierno romano |
| Masada | Desierto de Judea | Fortaleza-palacio sobre una meseta aislada junto al mar Muerto |
| Herodión | A unos 5 km de Belén | Fortaleza-palacio sobre una colina de forma cónica artificial; su lugar de sepultura |
| Maqueronte | Al este del mar Muerto | Fortaleza donde décadas después su hijo Antipas ejecutó a Juan el Bautista |
| Sebaste | Antigua Samaria | Ciudad refundada en honor de Augusto (Sebastós en griego) |
| Fortaleza Antonia | Jerusalén | Cuartel junto al Templo, clave para controlar la ciudad en las fiestas |
| Recinto de los Patriarcas | Hebrón | Muro monumental sobre la cueva de Abraham, en pie todavía hoy |
La obra del Templo, iniciada hacia el año 20 a.C., merece una mención aparte. Herodes duplicó la superficie del monte, sostuvo la explanada con muros de contención de bloques colosales y levantó un santuario que los escritos judíos posteriores recordarían como el edificio más hermoso de su tiempo.
Cuidó incluso los detalles rituales: según las fuentes, empleó sacerdotes entre los obreros para que ninguna zona sagrada fuera pisada por manos no autorizadas.
Ese es el edificio que aparece una y otra vez en los evangelios. Cuando los discípulos le señalan a Jesús las piedras del Templo en Marcos 13:1, están admirando la obra de Herodes. Y cuando Jesús anuncia que no quedará piedra sobre piedra, habla de una construcción que en ese momento todavía no estaba terminada.
El rey que mataba a su propia familia
La violencia doméstica de Herodes está documentada con un nivel de detalle inusual, porque Josefo tuvo acceso a las memorias de la corte a través de Nicolás de Damasco, historiador personal del rey. La lista es larga y sigue una lógica reconocible: cada vez que alguien podía reclamar el trono con mejor derecho que él, ese alguien desaparecía.
Estas son las ejecuciones que las fuentes le atribuyen dentro de su propia casa:
- Aristóbulo III, hermano de su esposa y último sumo sacerdote asmoneo, ahogado en una piscina de Jericó en el año 35 a.C. durante lo que se presentó como un accidente.
- Hircano II, abuelo de Mariamne y antiguo sumo sacerdote, ejecutado por conspiración.
- Mariamne, su esposa, ejecutada en el 29 a.C. tras acusaciones de infidelidad y traición que Josefo presenta como resultado de las intrigas de la corte.
- Alejandra, madre de Mariamne, ejecutada poco después.
- Alejandro y Aristóbulo, sus dos hijos con Mariamne, estrangulados en el año 7 a.C. tras un proceso por conspiración.
- Antípatro, su hijo mayor y heredero designado, ejecutado en el 4 a.C., apenas cinco días antes de la propia muerte del rey.
Circula desde la antigüedad una frase atribuida al emperador Augusto, que habría comentado que era preferible ser el cerdo de Herodes que su hijo —un juego de palabras que funciona en griego y aprovecha que un rey judío no mataría un cerdo. La anécdota aparece en Macrobio, un autor romano del siglo V, y conviene tomarla como lo que es: un dicho tardío que resume la reputación del personaje, no un testimonio de primera mano.
¿Ocurrió realmente la matanza de los inocentes?
Aquí está el único episodio de su vida que narra la Biblia, y también el punto más discutido de su biografía. Mateo 2:16-18 cuenta que Herodes, al ver que los magos no regresaban a informarle, mandó matar a todos los niños varones de dos años o menos en Belén y su comarca. Ninguna otra fuente antigua menciona el hecho: ni Josefo, que dedicó cientos de páginas a los crímenes de Herodes, ni Filón de Alejandría, ni los historiadores romanos.
Los especialistas se dividen en dos posiciones, y ambas se apoyan en argumentos serios.
| Argumentos a favor de la historicidad | Argumentos a favor de una lectura literaria |
|---|---|
| El hecho encaja perfectamente con la conducta documentada de Herodes en sus últimos años, cuando ya había ejecutado a tres hijos por temor a perder el trono | El silencio de todas las fuentes independientes es difícil de explicar si el hecho ocurrió |
| Belén era una aldea pequeña: los cálculos habituales sitúan las víctimas en menos de veinte niños, un número que podía no llegar a los anales | Josefo tenía un interés explícito en documentar la paranoia de Herodes, y un episodio así habría servido perfectamente a su relato |
| Josefo dependía en parte de Nicolás de Damasco, historiador de la corte, poco inclinado a registrar un crimen más contra su patrón | El relato reproduce con claridad el patrón del nacimiento de Moisés en Éxodo, con un rey que manda matar niños y un salvador que escapa |
| La mentalidad greco-romana no consideraba la muerte de infantes un acontecimiento noticioso en sí mismo | Mateo enmarca el episodio con una cita profética de Jeremías, dentro de una secuencia de tres escenas construidas cada una sobre un cumplimiento |
La discusión sigue abierta y está bien recogida tanto desde la posición que defiende la historicidad del episodio como desde un tratamiento que expone las objeciones y las respuestas.
Conviene decir con claridad qué está y qué no está en juego. Nadie discute que Herodes fuera capaz de una orden así; la pregunta es si esta orden concreta se dio. Ninguna de las dos posturas depende de negar la existencia del personaje ni de negar el nacimiento de Jesús, y hay cristianos convencidos en ambas.
¿Cómo murió Herodes el Grande y dónde está enterrado?
Murió en su palacio de invierno de Jericó tras una enfermedad prolongada y atroz. Josefo describe los síntomas en Antigüedades judías 17.168-170 con un detalle poco frecuente: picazón insoportable, dolores intestinales, dificultad para respirar, convulsiones y gangrena en los genitales. Los médicos de la corte lo sumergieron en aceite caliente sin ningún resultado.
En el año 2002, esa descripción fue examinada en la conferencia clínico-patológica anual que organizan el sistema de salud de veteranos de Maryland y la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, un ejercicio en el que cada año se revisa la muerte de un personaje histórico.
La conclusión del médico Jan Hirschmann fue que el cuadro corresponde a una enfermedad renal crónica complicada con gangrena de Fournier, una infección poco común de los genitales masculinos. El resultado se publicó ese mismo año y sigue siendo la reconstrucción médica más citada.
El año de su muerte: un debate técnico con consecuencias
La fecha habitual es el año 4 a.C., y descansa en un dato astronómico. Josefo sitúa la muerte del rey poco después de un eclipse lunar y antes de la Pascua siguiente; el eclipse parcial del 13 de marzo del 4 a.C. cumple esa condición, y las cifras de reinado de sus hijos encajan con ese punto de partida. Es la posición mayoritaria, asociada al trabajo clásico de Emil Schürer.
Existe una posición minoritaria que propone el año 1 a.C., sostenida entre otros por W. E. Filmer y por Andrew Steinmann, profesor en la Universidad Concordia de Chicago. Su argumento principal es de calendario: entre el eclipse del 4 a.C. y la Pascua de ese año hay apenas veintinueve días, un plazo que parece demasiado corto para todos los acontecimientos que Josefo relata en ese intervalo. El eclipse total del 10 de enero del 1 a.C. dejaría más de noventa días. La discusión se ha desarrollado durante décadas sin llegar a un acuerdo, y la mayoría de los manuales sigue usando el 4 a.C.
La fecha importa por una razón concreta: si Jesús nació estando Herodes vivo, como afirman Mateo 2:1 y Lucas 1:5, nació antes del año 1 de nuestra era. Ese desajuste del calendario tiene su propia historia, y viene de un cálculo hecho en el siglo VI por Dionisio el Exiguo.
La tumba del Herodión y el desacuerdo que sigue vivo
Josefo dice que Herodes fue sepultado en el Herodión, pero no precisa en qué punto del complejo. En 2007, el arqueólogo Ehud Netzer, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, anunció tras casi cuarenta años de excavaciones que había localizado el mausoleo, a media ladera de la colina artificial, junto a una escalinata monumental.
Entre los restos aparecieron fragmentos de tres sarcófagos, uno de ellos de piedra rojiza y decoración sobria, que el equipo identificó como el del rey. Estaba roto en cientos de pedazos. Netzer murió en 2010 tras una caída en el propio yacimiento.
Sobre esa identificación hay un desacuerdo real que conviene presentar tal cual. Los arqueólogos Joseph Patrich y Benjamin Arubas, ambos de la Universidad Hebrea y antiguos alumnos de Netzer, sostienen que el mausoleo no puede ser el de Herodes: es demasiado modesto para un rey de esa escala, la plaza contigua no habría cabido la multitud que Josefo describe en el cortejo, el acceso es deficiente y el edificio no está alineado con los ejes del conjunto.
Su propuesta es que la verdadera tumba sigue sin aparecer y podría estar todavía dentro del relleno artificial de la colina. Roi Porat, que asumió la dirección de las excavaciones tras la muerte de Netzer, mantiene la identificación original. La cuestión está sin resolver.
¿Qué pasó con su reino? Los Herodes que vinieron después
Al morir el rey, su testamento fue llevado a Roma para que Augusto lo ratificara, y el emperador tomó una decisión que cambió el mapa: en lugar de dejar el reino en manos de un solo sucesor, lo repartió entre tres de sus hijos. De ahí sale la confusión de nombres que arrastra cualquier lector del Nuevo Testamento.
- Arquelao recibió Judea, Samaria e Idumea con el título de etnarca, inferior al de rey. Gobernó con tal torpeza que Roma lo depuso en el año 6 d.C. y lo desterró, convirtiendo Judea en provincia bajo prefectos romanos. Aparece una sola vez en la Biblia, en Mateo 2:22, cuando José evita Judea al regresar de Egipto precisamente porque Arquelao gobernaba allí.
- Herodes Antipas recibió Galilea y Perea como tetrarca, y gobernó cuarenta y tres años. Es el Herodes de la vida pública de Jesús: el que ejecutó a Juan el Bautista y el que participó en el juicio antes de la crucifixión. Su historia se cuenta en el artículo sobre Herodes Antipas.
- Filipo recibió los territorios del noreste, en la zona del Golán y más allá. Es el tetrarca que menciona Lucas 3:1 al fechar el comienzo de la predicación de Juan el Bautista.
Una generación más tarde, un nieto de Herodes el Grande volvió a reunir casi todo el reino de su abuelo: Herodes Agripa I, el rey de Hechos 12 que mandó matar a Santiago y encarceló a Pedro. Su vida está en el artículo sobre Herodes Agripa I.
El detalle que explica el escenario del resto del Nuevo Testamento es la deposición de Arquelao. Desde el año 6 d.C., Judea y Jerusalén dejaron de tener rey propio y pasaron a manos de funcionarios romanos, el quinto de los cuales fue Poncio Pilato.
Por eso el juicio de Jesús se resuelve ante un prefecto y no ante un monarca herodiano, y por eso Antipas, que sí era herodiano, aparece en ese juicio solo como una consulta de cortesía.
¿Qué puede enseñarnos hoy la vida de Herodes el Grande?
La historia de este rey no es edificante, y precisamente por eso resulta útil. Es el retrato completo de una vida construida sobre el miedo a perder lo que se tiene, y hay en ella advertencias que no han caducado.
El poder no cura la inseguridad; la alimenta. Herodes tenía un reino, un título romano, obras que aún se visitan dos mil años después, y aun así murió temiendo a sus propios hijos. Cada nuevo logro debió confirmarle su valor, y ninguno lo hizo. Si hay algo que examinar aquí, es cuánto de tu paz depende de logros que siempre pueden serte quitados, y cuánto descansa en algo que nadie puede retirarte.
Se puede construir para Dios sin conocerlo. Levantó el santuario más hermoso de su tiempo y no hay un solo indicio de que buscara al Dios de ese santuario. La obra era magnífica; la motivación era política. Vale la pena mirar de frente esa distancia, porque también existe hoy: es posible sostener una iglesia, servir en un ministerio y dedicar años a una causa religiosa con el corazón puesto en otra cosa. Mateo 6:1 advierte exactamente sobre esto.
El contraste del pesebre está puesto a propósito. Un rey en un palacio de Jerusalén, temblando ante la noticia de un nacimiento. Un niño en un establo de Belén, sin nada. Mateo coloca las dos escenas una junto a la otra porque quiere que se comparen, y la comparación sigue funcionando: la fuerza real del relato cristiano no está donde el poder la busca.
El miedo hace daño mucho antes de convertirse en violencia. Ninguna de las personas que Herodes mandó ejecutar había conspirado realmente contra él en la mayoría de los casos; lo que había era sospecha. Antes de llegar al extremo del rey, el miedo produce lo mismo en escala pequeña: relaciones vigiladas, generosidad calculada, confianza retirada. Si reconoces ese mecanismo en ti mismo, ya sabes de dónde viene.
La dignidad no viene del linaje. Toda la vida de Herodes está marcada por no ser quien hubiera querido ser: un idumeo gobernando judíos, siempre pendiente de una legitimidad que no podía comprar. El evangelio responde a esa herida por otra vía. Juan 1:12 habla de recibir la condición de hijos de Dios como un don, no como una conquista. Quien ha entendido eso ya no necesita construir nada para justificar su lugar.
Conocer quién fue Herodes el Grande en la Biblia cambia la lectura de los primeros capítulos de Mateo. Deja de ser un villano de cuento navideño y se convierte en lo que era: un hombre real, capaz de cosas magníficas y de cosas terribles, que se cruzó sin saberlo con el comienzo de una historia que no pudo detener.



