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Cómo Mateo Conoció la Oración de Jesús en Getsemaní

Verdad Eterna julio 4, 2026 10 minutos de lectura
Cómo Mateo Conoció la Oración de Jesús en Getsemaní

Publicado en julio 28, 2025, última actualización en julio 4, 2026.

La primera vez que leí con calma Mateo 26:36-46, me quedé con una pregunta clavada en la mente que quizás tú también te has hecho: si los tres discípulos que Jesús llevó consigo se quedaron dormidos, ¿cómo supo Mateo la oración de Jesús en Getsemaní con palabras tan precisas? Es una de esas preguntas honestas que no nacen de la duda hostil, sino de leer la Biblia con atención y querer entenderla mejor.

Me llamó la atención que la respuesta no sea una sola, sino que existan varias maneras serias y respetuosas de abordarla. Tal vez tú llegaste aquí buscando una explicación clara, así que en este artículo quiero acompañarte a recorrer lo que dice el texto, lo que responde la tradición cristiana desde la fe, y lo que aportan los biblistas e historiadores. Mi intención no es decirte qué pensar, sino poner sobre la mesa lo que aprendí para que tú llegues a tu propia conclusión.

Contenido

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  • Veredicto Rápido
  • Puntos Clave
  • ¿Qué dice exactamente la Biblia sobre esa noche en Getsemaní?
  • ¿Estuvieron los discípulos dormidos todo el tiempo?
  • Perspectiva 1: La mirada de fe, inspiración divina y el testimonio del Resucitado
  • Perspectiva 2: La mirada de los biblistas e historiadores
  • ¿Cómo supo Mateo la oración de Jesús en Getsemaní? Las dos miradas frente a frente
  • ¿Qué cambia en tu fe según la respuesta?

Veredicto Rápido

No hay un versículo que diga «Mateo se enteró de tal manera», así que la respuesta es honesta cuando reconoce más de un camino. Las dos grandes explicaciones son: la mirada de fe, que apela al testimonio parcial de los discípulos, a lo que Jesús pudo contarles tras su resurrección y a la inspiración del Espíritu Santo; y la mirada de los biblistas, que estudia cómo se compuso el relato a partir de fuentes anteriores y con un propósito teológico. Ambas conviven y no necesariamente se contradicen.

❓ Misterio histórico con respuestas de fe: No hay un dato único que cierre el tema, pero sí explicaciones coherentes desde distintos enfoques.

Puntos Clave

  • La aparente paradoja: los tres discípulos cercanos se durmieron, y aun así el evangelio conserva oraciones muy concretas de Jesús.
  • No durmieron de corrido: el texto sugiere momentos de vigilia intercalados con el sueño, lo que deja espacio para que escucharan fragmentos.
  • Varias fuentes posibles: testimonio directo parcial, lo que Jesús relató después de resucitar y la tradición de la comunidad cristiana primitiva.
  • La mirada de fe subraya la inspiración divina como garantía de que las palabras llegaron fielmente.
  • La mirada de los biblistas observa la forma literaria del relato y su dependencia del Evangelio de Marcos.
  • El mensaje central de la escena —la angustia real de Jesús y su entrega al Padre— es el mismo en cualquiera de las explicaciones.

¿Qué dice exactamente la Biblia sobre esa noche en Getsemaní?

Antes de buscar respuestas, me ayudó entender bien qué cuenta el propio texto. Getsemaní, cuyo nombre significa «prensa de aceite», era un lugar conocido para Jesús y los suyos. Según Juan 18:2, Judas conocía ese sitio porque Jesús solía reunirse allí con sus discípulos. Ese detalle me pareció importante: no era un lugar improvisado, sino un rincón de oración habitual.

El relato describe que Jesús dejó a la mayoría del grupo y llevó más adentro a Pedro, Santiago y Juan. Luego se apartó un poco más para orar a solas, regresó tres veces hasta donde estaban, y cada vez los halló durmiendo. La oración que recoge Mateo 26:39 —»Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú»— es justo la frase íntima que despierta la pregunta.

Reflexionando sobre esto, caí en cuenta de que el Evangelio de Lucas añade un dato que cambia mucho la imagen mental: Jesús se apartó «como a un tiro de piedra» (Lucas 22:41). No se fue lejísimos; quedó a pocos metros, en una noche silenciosa. Esa cercanía, me parece, es la primera pista para entender el resto.

¿Estuvieron los discípulos dormidos todo el tiempo?

Una cosa que me costó ver al principio es que el texto no dice que durmieran de manera continua. Leyendo con cuidado Mateo 26:40-45, noté un patrón: Jesús va y vuelve tres veces. La primera les pregunta si no pudieron velar con él ni una hora, lo que da a entender que al inicio estaban despiertos y luego se vencieron por el cansancio.

Me ayudó entender que entre una visita y otra había instantes de vigilia. Lucas incluso precisa que los encontró durmiendo «a causa de la tristeza» (Lucas 22:45), no por desinterés, sino por el peso emocional de la noche. Habían cenado la Pascua, caminado por Jerusalén y ya era tarde.

Personalmente me quedo pensando que, estando a un tiro de piedra y con momentos despiertos al comienzo y entre las oraciones, no es difícil imaginar que alguno alcanzara a escuchar frases sueltas. Eso no responde toda la pregunta, pero abre una puerta razonable que vale la pena tener presente.

Perspectiva 1: La mirada de fe, inspiración divina y el testimonio del Resucitado

Desde la tradición cristiana creyente, la respuesta se apoya en tres ideas que se complementan. La primera es ese testimonio parcial que ya mencioné: fragmentos escuchados en los momentos de vigilia que luego se compartieron en la comunidad. La segunda me resultó especialmente bella: que el propio Jesús, ya resucitado, pudo contarles lo que vivió. Según Hechos 1:3, estuvo con ellos cuarenta días hablándoles del reino de Dios, tiempo de sobra para repasar juntos los momentos más hondos.

La tercera idea es la inspiración divina. Quienes sostienen esta mirada recuerdan 2 Timoteo 3:16 («Toda la Escritura es inspirada por Dios») y, sobre todo, la promesa de Juan 14:26: el Espíritu Santo «os recordará todo lo que yo os he dicho». En esta lectura, el Espíritu no inventa, sino que ayuda a recordar y registrar con fidelidad lo que de verdad ocurrió.

Me sorprendió aprender que esta no es solo una idea moderna. Pensadores antiguos ya se hacían la misma pregunta: el teólogo bizantino Eutimio Zigabeno (siglos XI-XII) proponía que el Resucitado mismo relató su oración a los apóstoles, y autores cristianos posteriores han defendido que no todos durmieron a la vez. Confieso que me reconforta saber que esta duda lleva siglos acompañando a creyentes sinceros, y que lejos de romper su fe, los llevó a profundizar en ella.

Perspectiva 2: La mirada de los biblistas e historiadores

Cuando me puse a leer lo que dicen los especialistas, me encontré con un enfoque distinto, que no parte de la pregunta «¿quién lo escuchó?», sino de «¿cómo se compuso este relato?». La mayoría de los biblistas sostiene la llamada prioridad de Marcos: el Evangelio de Marcos habría sido el primero en escribirse, y Mateo y Lucas lo usaron como una de sus fuentes. La escena de Getsemaní aparece en Marcos 14:32-42, y Mateo la retoma muy de cerca.

Desde esta mirada, el relato no se entiende como una grabación literal, sino como un texto cuidadosamente construido para transmitir un sentido. Me llamó la atención el patrón del «tres veces» —tres idas, tres regresos, tres veces dormidos— que en Marcos se repite también en otras escenas de la pasión. Para muchos estudiosos, esa estructura revela una intención teológica y narrativa: mostrar la soledad de Jesús y la fragilidad humana de los discípulos, más que cronometrar quién oyó qué.

Esta lectura se enmarca en la teoría de las dos fuentes, ampliamente aceptada en el ámbito académico desde finales del siglo XIX, que estudia la relación documental entre los evangelios sinópticos. Reflexionando sobre esto, me di cuenta de que para este enfoque la pregunta original casi se disuelve: lo que importa no es tanto el canal por el que llegó cada palabra, sino el mensaje que la comunidad cristiana quiso preservar sobre esa noche. Es una forma de leer que a algunos les resulta fría y a otros les ayuda a apreciar mejor el oficio de los evangelistas.

¿Cómo supo Mateo la oración de Jesús en Getsemaní? Las dos miradas frente a frente

Para no perderme entre ambas explicaciones, me resultó útil ponerlas lado a lado. No se trata de elegir una y descartar la otra; muchos creyentes y estudiosos las combinan según lo que cada pregunta busca responder.

AspectoMirada de feMirada de los biblistas
Pregunta que responde¿Cómo se preservaron fielmente las palabras?¿Cómo se compuso el relato escrito?
Fuente principalTestimonio parcial, el Resucitado y el Espíritu SantoEl Evangelio de Marcos y la tradición de la comunidad
Sobre el sueñoHubo vigilia intercalada que permitió oír fragmentosEl «tres veces» es un recurso narrativo y teológico
ÉnfasisLa veracidad y fidelidad de lo registradoLa forma literaria y el propósito del texto
Qué concluyeDios cuidó que las palabras llegaran a nosotrosEl relato transmite el sentido profundo de la escena

Lo que me llamó la atención al ponerlas juntas es que no siempre chocan. Una se concentra en la veracidad de lo ocurrido y la otra en cómo se dio forma al texto. Me ayudó entender que una persona de fe puede valorar la mirada de los biblistas como una ventana al trabajo humano de los evangelistas, sin renunciar a la convicción de que Dios estuvo detrás de todo el proceso. Y, al revés, quien se acerca solo desde la historia puede reconocer que la pregunta sigue siendo legítima y honesta. Te invito a notar dónde te sientes tú más en casa, y por qué.

¿Qué cambia en tu fe según la respuesta?

Aquí quiero detenerme contigo, porque más allá de cómo supo Mateo la oración de Jesús en Getsemaní, lo que esta pregunta toca son cosas muy concretas de la vida espiritual. Te dejo algunas reflexiones para que las lleves a tu propia oración, sin que yo te empuje hacia ninguna de las dos miradas.

La primera es sobre la honestidad al orar. Sea cual sea la explicación que prefieras, el contenido de la oración no cambia: Jesús no escondió su angustia ni su deseo humano de evitar el sufrimiento. A mí eso me libera para hablarle a Dios con sinceridad sobre mis propios miedos, sabiendo que puedo expresar lo que siento mientras me mantengo abierto a su voluntad.

La segunda es sobre cómo recibes las preguntas difíciles. Tal vez te hayas preguntado alguna vez si dudar de un detalle bíblico debilita tu fe. A mí me pasó lo contrario: acercarme con calma a este tema me dio más paz, no menos. Quizás a ti te sirva ver las preguntas no como amenazas, sino como invitaciones a conocer mejor el texto y su historia.

La tercera es sobre la diversidad de miradas dentro del cristianismo. Reconocer que personas creyentes y honestas responden de maneras distintas me ayudó a tener más humildad y menos prisa por tener «la» respuesta correcta. Te invito a considerar si esa misma apertura podría enriquecer la forma en que conversas sobre la Biblia con otros.

Y una última, sobre lo esencial. Cuando uno se acerca a esta escena, quizás tú también notes que el corazón del relato —un Jesús que pasa de «pase de mí esta copa» a «hágase tu voluntad» (Mateo 26:39)— permanece intacto en cualquiera de las explicaciones. Ese paso de la súplica a la entrega es, al final, lo que esta noche en Getsemaní nos sigue diciendo, sin importar por qué camino llegaron sus palabras hasta nosotros.

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