
Cada domingo, en miles de iglesias católicas, ortodoxas, anglicanas y luteranas, la asamblea se pone de pie y recita el mismo texto: «Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso…». El Credo niceno-constantinopolitano es la confesión de fe más compartida del cristianismo. Nació de dos concilios del siglo IV, Nicea en 325 y Constantinopla en 381, y desde entonces casi todas las grandes tradiciones lo reconocen como expresión común de su fe.
Quizás lo has recitado muchas veces sin detenerte en lo que dice, o quizás no lo conoces porque tu iglesia no lo usa en su servicio religioso. En los dos casos merece la pena leerlo despacio.
Retrato Rápido
El Credo niceno-constantinopolitano es la profesión de fe aprobada por el concilio de Constantinopla en 381 a partir del credo de Nicea de 325. Confiesa la fe en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y en la Iglesia, el bautismo y la resurrección.
Sus frases centrales sobre el Hijo responden a la enseñanza de Arrio, y las del Espíritu, a quienes negaban su divinidad. Casi todas sus palabras proceden de la Biblia, como la confesión de 1 Corintios 8:6: un solo Dios, el Padre, y un solo Señor, Jesucristo.
⚖️ Algunos puntos debatidos: está firme el texto aprobado en 381 y su aceptación por casi todas las iglesias. Se discute cómo se redactó exactamente, porque no se conservan las actas, y Occidente añadió después una palabra, el Filioque, que Oriente no acepta.
Puntos Clave
- Es la confesión de fe más compartida del cristianismo: la reconocen católicos, ortodoxos, ortodoxos orientales, anglicanos, luteranos y muchas iglesias reformadas.
- No es el mismo texto que el Credo de los Apóstoles, que es más breve y de origen occidental.
- El original griego dice «creemos», en plural, como confesión de una comunidad; la liturgia latina lo convirtió en «creo».
- Casi todas sus frases citan o resumen pasajes bíblicos; la gran excepción es la palabra «consustancial».
- Occidente añadió que el Espíritu procede «del Padre y del Hijo», un cambio que Oriente rechaza.
- «Católica» en el Credo significa universal, no el nombre de una iglesia concreta.
¿Quién escribió el Credo niceno-constantinopolitano y para quién?
El Credo no tiene un autor individual. Es obra de dos concilios de obispos, y se construyó a partir de las fórmulas que las iglesias ya usaban en el bautismo, donde el que iba a ser bautizado confesaba su fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu, siguiendo el mandato de Mateo 28:19.
La primera versión la aprobó el concilio de Nicea en 325 para excluir la enseñanza de Arrio, como cuenta qué pasó en el concilio de Nicea. Aquel credo terminaba con una línea muy breve, «y en el Espíritu Santo», seguida de condenas contra quienes dijeran que el Hijo había tenido un comienzo.
La versión que se reza hoy la aprobó el concilio de Constantinopla en 381, convocado por el emperador Teodosio I. Asistieron unos 150 obispos, todos de Oriente. Lo presidió primero Melecio de Antioquía y, tras su muerte durante las sesiones, Gregorio Nacianceno, uno de los grandes teólogos de la Trinidad, que renunció antes del final. No se conservan las actas, y el texto del credo aparece por primera vez en las actas del concilio de Calcedonia de 451, donde se leyó junto al de Nicea como expresión de la fe común.
Su destinatario era toda la Iglesia. No es un tratado para especialistas, sino un texto pensado para ser confesado: en el bautismo primero y, desde finales del siglo V, en la celebración de la eucaristía.
¿Cuándo y en qué contexto se escribió el Credo?
Entre 325 y 381 la Iglesia vivió medio siglo de conflicto. El credo de Nicea no acabó con la disputa sobre el Hijo, y varios emperadores apoyaron fórmulas intermedias. Al mismo tiempo surgieron dos preguntas nuevas: un grupo, llamado de los macedonianos o pneumatómacos, aceptaba la divinidad del Hijo pero negaba la del Espíritu Santo; y Apolinar de Laodicea enseñaba que en Cristo el alma humana había sido sustituida por la divinidad. El concilio de 381 respondió a las dos cosas.
La comparación entre los dos textos muestra qué cambió:
| Aspecto | Credo de Nicea (325) | Credo de Constantinopla (381) |
|---|---|---|
| El Padre | Creador de todo lo visible e invisible | Añade: «del cielo y de la tierra» |
| El Hijo | «De la sustancia del Padre», «Dios de Dios» | Suprime esas dos frases y mantiene «consustancial al Padre» |
| El Hijo | — | Añade: «antes de todos los siglos», «del Espíritu Santo y de María la Virgen», «bajo Poncio Pilato», «según las Escrituras», «su reino no tendrá fin» |
| El Espíritu Santo | «Y en el Espíritu Santo» | Señor y dador de vida, procede del Padre, recibe la misma adoración y gloria, habló por los profetas |
| Otros artículos | — | La Iglesia, el bautismo, la resurrección y la vida eterna |
| Condenas | Contra quienes dicen que el Hijo tuvo un comienzo | Ninguna |
Después de 381 el texto tuvo una historia propia. Se introdujo en la liturgia de Antioquía y Constantinopla a finales del siglo V, en España con el concilio de Toledo de 589 y en Roma en 1014. En Occidente se le añadió la palabra Filioque, «y del Hijo», en la frase sobre el Espíritu, y también la expresión «Dios de Dios», que el texto griego de 381 no tiene. La primera de esas adiciones sigue dividiendo a católicos y ortodoxos, como explica qué es el Filioque.
¿Cuál es la estructura del Credo niceno-constantinopolitano?
El Credo sigue el orden de la fe bautismal: tres grandes artículos dedicados al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, seguidos de lo que el Espíritu hace en la comunidad. Esta es su traducción del texto griego de 381:
«Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor, Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consustancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y se encarnó del Espíritu Santo y de María la Virgen, y se hizo hombre; y fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato, padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre, y de nuevo vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, que habló por los profetas. En una Iglesia santa, católica y apostólica. Confesamos un solo bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del siglo futuro. Amén.»
La proporción de cada parte dice mucho de su historia:
| Parte | Tema | Extensión |
|---|---|---|
| Primer artículo | El Padre creador | Una frase |
| Segundo artículo | El Hijo: su origen eterno y su vida, muerte y resurrección | Más de la mitad del texto |
| Tercer artículo | El Espíritu Santo | Cuatro frases |
| Final | La Iglesia, el bautismo, la resurrección | Tres frases breves |
El artículo sobre el Hijo es tan largo porque era el centro de la disputa con Arrio. Mezcla dos tipos de frases: las que hablan de su relación eterna con el Padre, de «engendrado antes de todos los siglos» a «por quien todo fue hecho», y las que cuentan su historia en el tiempo, desde la encarnación hasta su regreso.
Lo que dice cada frase del Credo y de dónde sale
Casi todas las frases del Credo resumen pasajes bíblicos. La tabla recoge las principales con su origen:
| Frase del Credo | Qué afirma | Base bíblica |
|---|---|---|
| Un solo Dios, Padre todopoderoso | Hay un único Dios, que es Padre | Deuteronomio 6:4; 1 Corintios 8:6 |
| Creador de lo visible e invisible | Todo, también lo espiritual, ha sido creado por Dios | Colosenses 1:16 |
| Un solo Señor, Jesucristo, Hijo unigénito | Jesús es el único Hijo de Dios en sentido pleno | Juan 1:14; Juan 3:16 |
| Engendrado antes de todos los siglos | El Hijo no empezó a existir; procede del Padre desde siempre | Juan 1:1; Juan 17:5 |
| Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero | El Hijo tiene la misma divinidad que el Padre | Hebreos 1:3; 1 Juan 5:20 |
| Engendrado, no hecho | El Hijo no es una criatura | Respuesta directa a Arrio |
| Por quien todo fue hecho | El Hijo es creador, no parte de la creación | Juan 1:3 |
| Se encarnó del Espíritu Santo y de María la Virgen | Dios se hizo verdaderamente hombre | Lucas 1:35; Juan 1:14 |
| Bajo Poncio Pilato | Su muerte es un hecho de la historia, con fecha | Juan 19:16 |
| Resucitó al tercer día, según las Escrituras | La resurrección es el centro de la fe | 1 Corintios 15:3-4 |
| Su reino no tendrá fin | Su reinado es eterno | Lucas 1:33 |
| Señor y dador de vida | El Espíritu es Dios y da la vida | 2 Corintios 3:17; Juan 6:63 |
| Que procede del Padre | Su origen eterno está en el Padre | Juan 15:26 |
| Que habló por los profetas | El mismo Espíritu inspiró el Antiguo Testamento | 2 Pedro 1:21 |
| Un solo bautismo | El bautismo no se repite | Efesios 4:5 |
Hay una frase que no procede de la Biblia, y es la más famosa: «consustancial al Padre». El concilio de Nicea la adoptó porque los partidarios de Arrio aceptaban todas las expresiones bíblicas interpretándolas a su manera.
La palabra no añadía una doctrina nueva, sino que fijaba el sentido de las que ya existían: el Hijo es Dios en el mismo sentido en que lo es el Padre. Esa distinción entre «engendrado» y «creado», y la eternidad de las tres personas, es también la base de la discusión sobre el Espíritu.
Otras frases necesitan una aclaración:
- «Católica» significa universal. Todas las iglesias que rezan el Credo la entienden como la Iglesia extendida por todo el mundo, aunque discrepen sobre dónde está.
- «Apostólica» significa fiel a la fe de los apóstoles. Lo que eso implica para cada tradición se explica en la sucesión apostólica.
- «Descendió a los infiernos» no está en este Credo, sino en el Credo de los Apóstoles, un texto occidental más breve que muchos confunden con este.
¿Quiénes rezan hoy este Credo?
Lo reconocen como expresión de su fe la Iglesia católica, las iglesias ortodoxas, las ortodoxas orientales como la copta y la armenia, la comunión anglicana, las iglesias luteranas y la mayoría de las reformadas. Muchas iglesias evangélicas no lo recitan en su servicio religioso, pero aceptan su contenido. Lo rechazan quienes no creen en la Trinidad, como los unitarios, los testigos de Jehová o los pentecostales unicitarios.
¿Qué puede enseñarnos hoy el Credo niceno-constantinopolitano?
El Credo niceno-constantinopolitano no es una fórmula para memorizar, sino un resumen de lo que los cristianos de muchas iglesias consideran esencial. Hay al menos cuatro maneras en que puede servirte en la vida diaria.
Rézalo despacio, frase por frase. Si lo recitas cada domingo, prueba a detenerte en una sola frase durante la semana: «por nosotros y por nuestra salvación», «su reino no tendrá fin». Cada una contiene un mundo, y la tabla de este artículo te da el pasaje bíblico de donde sale.
Distingue lo central de lo secundario. El Credo no dice nada sobre la forma de bautizar, el gobierno de la Iglesia o la música en el servicio religioso. Dice lo que casi todos los cristianos comparten. Cuando discutas con alguien de otra iglesia, recuerda que probablemente confiesa contigo todo lo que hay en este texto.
La fe se confiesa en plural. El texto original decía «creemos». La fe es personal, pero no individualista: se recibe de otros y se confiesa con otros. Pregúntate con quién compartes tu fe y a quién se la estás transmitiendo.
La historia de Jesús es parte de la fe. El Credo nombra a Poncio Pilato, un gobernador romano con fecha conocida. La fe cristiana no habla de un mito intemporal, sino de alguien que vivió, murió y resucitó en un momento concreto de la historia.
Si quieres seguir el hilo, el origen del texto está en qué pasó en el concilio de Nicea y en las biografías de Arrio y Atanasio, la palabra que divide a Oriente y Occidente en qué es el Filioque, y la definición sobre Cristo que vino después en qué decidió el concilio de Calcedonia.






